Durante nuestro recorrido por en País Bassari, en Senegal, visitamos unas minas de oro “tradicionales”. Aquí los habitantes de los poblados vecinos aprovechan las prospecciones y explotaciones abandonadas por las compañías mineras nacionales e internacionales.
Son explotaciones “alegales”, sin permisos, por lo que mucha gente nos pide que no hagamos fotos. Otras personas nos muestran cómo trabajan a cambio de algunas monedas y nos permiten fotografiarles.

Minas en algún lugar de Kedogou. Creo que no podría localizar exactamente el lugar que visitamos. Tampoco quiero. Prefiero respetar su deseo de permanecer en el anonimato.
El poblado
De camino nos encontramos con esta estampa. Imposible no fotografiar el paseo de las cabras.

Llegamos al poblado. Las calabazas nacen en los techos de paja y el maíz se seca en los altillos.

Los niños salen a recibirnos. “Cadeau, cadeau”. Estas palabras, aún desconocidas para nosotros, serán una constante en el viaje. Nos piden un regalo.


Nos acompañan hasta la zona de la mina. Los agujeros y cortes parecen un peligro, pero ellos los usan como campo de juegos. Caminan con más seguridad que nosotros.


Las minas de oro
Lo primero que divisamos son numerosas mujeres junto a las charcas de agua. Cogen los montones de tierra extraídos de zonas donde se sospecha que hay agua y los lavan y filtran con bateas para buscar restos de oro.




Una de ellas nos muestra un poco de polvo que ha encontrado. No estamos seguros de si es oro o sólo brilla… Parece mucho trabajo para poca recompensa.


Seguimos caminando y empezamos a cruzarnos con los hombres que trabajan en la mina. Sin apenas protección y con métodos rudimentarios, bajan ayudados con cuerdas por los huecos de ventilación y los pozos. Algunos de los espacios son extremadamente estrechos. Se puede sentir la claustrofobia incluso desde fuera. Apenas tengo fotos ya que eran muy reticentes a ellas, pero creedme si os digo que no querríais trabajar allí.

Unos cien metros más allá nos encontramos con maquinaria pesada y trabajadores con mono, casco y todas las medidas de protección recomendadas. Se trata de la explotación actual de una compañía minera. Han cambiado el lugar de extracción y han abandonado los pozos previos por su poca rentabilidad. Allí ahora trabajan los hombres del poblado, realizan una “minería tradicional”.
En este artículo de elDiario.es, podéis leer un poco más sobre estas minas.

La ilusión de cambiar de vida. Sueños de riqueza que no se cumplen.
Un trabajo duro y peligroso. Bajo un sol abrasador. Sin descanso.
La fiebre del oro.