¿Un post sobre identidad charra? Justo antes de dejar Viti por un tiempo, mi profe de fotografía me lanza una nueva consigna. “Trabajar el concepto de identidad”. Puede ser sobre vos misma, algún familiar, alguien cercano, el pueblo de tus padres …

¡Uf! ¿De qué hablar? ¿Qué fotografiar? Ya había hablado mucho de mi, mi familia y mi identidad en el anterior post “un viaje al pasado”. La consigna partía después de que Nico me hablara de Ana Flores y su búsqueda sobre la identidad andina.
Tras pensar un poco, me di cuenta de que la identidad charra está muy presente en nuestro día a día y decidí buscar en esa dirección.
¿Qué significa ser charro o charra?
El origen etimológico se discute entre el vocablo vasco “Txar” (malo, tosco, inculto) y “Chauch” que en romance mozárabe designaba al “pastor” o al “caballista” (también presente en la raíz del gaucho sudamericano).
A finales del siglo XVIII, con la palabra “charro” se comenzó a designar a los jinetes que utilizando picas o garrochas conducían el ganado y que en la provincia de Salamanca los hubo muy hábiles y numerosos Así, el traje de charro salmantino es evidentemente un traje de jinete.
El término evolucionó rápidamente hasta servir de gentilicio a todos los aldeanos de la tierra de Salamanca.

Folklore charro
Folklore, como explica José Ramón Cid Cebrián en este artículo, es “la identidad de un pueblo; representa la cultura del pueblo. Es lo que significa la palabra folklore, la cultura del pueblo, una palabra inglesa que se ha castellanizado. Cada pueblo tiene su personalidad, su cultura y todos queremos mantenerla, porque es nuestra identidad”. Proviene del inglés ‘folk’ que significa pueblo y ‘lore’ que significa acervo, saber o conocimiento.Trajes típicos. Tamborileros, jotas y charradas.
Los grandes y afamados tamborileros se encuentran en Salamanca, parte de Zamora y en la comarca de la Maragatería en León.
En este artículo de la asociación cultural la Antanica también hacen un resumen sobre el folklore charro.
El traje charro
Recuerdo a mi madre cosiendo por las noches. Rodeada botes de carretes fotográficos repletos de abalorios. Abalorios dorados y de miles de colores. Abalorios diminutos por cuyo agujero apenas pasaba la aguja. Y abalorios que tardaban días en aparecer si por un descuido caían al suelo.
Asistía a clase de costura para crear su propio traje charro. Un traje de fiesta precioso, con el detalle de sus iniciales en las cintas.

Después de acabar y lucir ese primer traje charro, mi hermana comenzó a bailar en un grupo de folklore. Bailar una jota charra no es fácil y, el traje de fiesta no es el mejor aliado así que mi madre comenzó a crear un nuevo traje. Esta vez un traje de labor. Un manteo amarillo con bordados negros. Espectacular.

Ahí van algunas fotos en color. Para que se aprecie lo bonitos que queda con el contraste de colores.


Además, ningún traje charro estaría completo sin sus joyas. Sobre todo, el famoso botón charro.

Identidad charra
“No conozco ningún salmantino al que le moleste ser denominado charro” leía hace poco en un artículo. Claro que no. Nos encanta. Nos gusta nuestra ciudad, nuestras costumbres y nuestras tradiciones.

Hace pocos días hablaba con una amiga sobre esto de la “identidad”. En otras regiones españolas se estila y promueve mucho más este concepto. Quizá si trabajáramos más para forjar una identidad de grupo hubiera menos éxodo hacia las grandes ciudades. Quizá. Habría que mejorar muchos otros servicios y cuestiones. Pero todo ayuda.
¿Y el botón charro?
El botón charro adorna a muchos salmantinos y salmantinas dentro y fuera de las fronteras de nuestra provincia.
Origen del botón charro
Según explica Carlos G. Vett los orígenes del botón charro son oscuros y de difícil explicación, existiendo varias teorías al respecto. Por su forma tradicional, hay quienes sostienen que es una deformación de un disco solar que representaran los artesanos vetones o vacceos y que pasó a ser utilizado como ornamento o signo distintivo tras la conquista romana, en los siglos II y I a.C.
Desde el siglo XVII se usa frecuentemente en los trajes charros como pieza de plata, y cobró mucha relevancia a partir de esa fecha como elemento distintivo del ser y del sentir salmantino.
Aquí, Rober os cuenta un poco más sobre su origen y leyendas.
El botón charro y nuestra identidad
Unos pendientes con el botón charro solía ser el primer regalo para las recién nacidas. Mi hermana aún lleva uno de ellos entre los múltiples detalles de su oreja.

Los botones charros también adornan los anillos o pulseras que me regalan según crezco. Algunos de ellos, como este anillo, ya no me caben en el dedo. Pero estas joyas siguen ocupando un lugar especial en mi joyero.

El uso de estas joyas en nuestro día a día hace ver el orgullo de nuestros orígenes. No hace falta un día de fiesta para llevar un botón charro.


Mucha culpa de la difusión de este detalle la tiene mi amigo Rober, en Ramos Joyería. Su reinvención en el diseño de la filigrana charra ha vuelto a poner de moda este precioso botón. No dudes en visitar su página web y ver sus diseños.

Portamos el gentilicio charro con gusto y nos gusta también demostrarlo en nuestras joyas e incluso en nuestros tattoos.


¡Nos leemos en breve!
Parece que mi vuelo se acerca… seguiré contándoos cositas de Salamanca próximamente. De momento toca cruzar el charco. ¡Nos leemos en breve!
Me h encantado!! Por un momento creí que era la foto del antiguo centro cultural, recuerdas!? Tendríamos 10-11 años
De hecho la foto en la que salgo
Yo es de ese día! Una entrega de premios al año siguiente de ser damas. Buenos recuerdos!