¿Te acuerdas cuando jugabas a buscar formas en las nubes? ¿Recuerdas aquellas discusiones sobre qué podía ver cada uno? Estabas descubriendo la Paraeidolia. La pareidolia es un fenómeno psicológico en el que el cerebro reconoce patrones familiares (como caras, animales u objetos) en estímulos ambiguos, por ejemplo formas en las nubes, manchas, sombras o incluso sonidos.

El reto de hoy no era fácil. Ponerse las gafas de ver de un niño y buscar esos personajes animados por las calles de la ciudad. ¿Ves la puerta? Te lo pongo fácil. Un detalle emulando al gran Chema Madoz. Entra conmigo en este mundo de imaginación.

Paraeidolia
El cerebro hace pareidolia porque está diseñado para buscar patrones rápidamente, incluso cuando la información es incompleta o confusa. Cuando algo es ambiguo, el cerebro intenta darle sentido. Las nubes no tienen forma fija, así que el cerebro impone orden creando figuras reconocibles. Esto tiene varias razones:
- Supervivencia. Evolutivamente, era mejor equivocarse viendo algo que no estaba que no ver un peligro real. Por ejemplo, confundir una sombra con un animal era menos riesgoso que no detectar a un depredador.
- Reconocimiento de rostros. Tenemos áreas del cerebro muy especializadas en reconocer caras (como el giro fusiforme). Estas zonas se activan incluso con estímulos mínimos: dos puntos y una línea ya pueden parecer una cara.Por eso vemos caras en nubes, enchufes, coches o la Luna.
- Ahorro de energía. Analizar cada detalle desde cero consume mucha energía. El cerebro usa atajos mentales (heurísticas), compara lo que ve con recuerdos conocidos y dice: “Esto se parece a X”.
Lo que ves en las nubes depende de tu cultura, tus recuerdos y tu estado emocional. Dos personas pueden mirar la misma nube y ver cosas distintas porque el cerebro rellena los huecos con lo que conoce. Recuerdo, por ejemplo, este atardecer en el Amazonas en el que entre las personas que allí estábamos vimos un tiburón, un helicóptero o un submarino.

¿Y tú que ves?
Ahí van algunos de los animados personajes que he ido encontrando en mi camino. Te propongo un juego: ¿Qué ves en cada foto? Algunas son muy fáciles. A otras tendrás que echarle más imaginación. No hagas trampas para ver mi interpretación. Lo bueno de la imaginación es que cada uno tiene la suya.












La alameda encantada
Al llegar a Salas bajas, con las gafas de la paraeidolia ya muy bien engrasadas, la otrora anodina alameda se convierte en un bosque de cuento. Una alameda encantada repleta de música y personajes animados.




Otros posts fotográficos
Este post nace una vez más de una de las consignas de Nico Preci. Mi profe de fotografía. Sus clases y tareas me han llevado a redactar algunos posts sobre distintas técnicas y miradas fotográficas. Os dejos sus enlaces por aquí:
- Clave alta y clave baja
- Blanco y negro en un día de verdeo y cosecha
- La sátira y saturación de Martin Parr en Bienvenido Mister Grinch
- Identidad charra, emulando a Ana Flores
- Un ensayo que muestre los cambios, inspirado en Alessandra Sanguinetti, en Un viaje al pasado
- Mi viaje a Belgrado, haciendo un homenaje al “viaje a Reno” de Inge Morath
- Un verano fotográfico, a lo Vivian Maier
- Chile y Larraín
Hasta aquí el animado post de hoy. ¡Nos leemos en breve!
Da rienda suelta a tu imaginación en todos los vuelos posibles
Jane Austen