Si te pregunto por la capital de Bolivia, seguramente tu respuesta será: La Paz. Te voy a dar un dato que te ayudará con el quesito azul del trivial. Y es que la capital de Bolivia es Sucre.
Bolivia es un país singular porque comparte las funciones de capital entre distintas ciudades, reflejo de su historia, tensiones regionales y diversidad política y económica. Sucre, La Paz y Santa Cruz cumplen roles distintos y complementarios. Sucre es la capital constitucional e histórica de Bolivia. La Paz es la sede del gobierno y la capital administrativa de facto. Y Santa Cruz de la Sierra no es capital oficial, pero es considerada la capital económica y productiva del país.

Sucre es una de las ciudades más bellas e históricas de Bolivia, conocida como la capital constitucional del país y cuna de la independencia. Fundada en 1538, conserva un centro histórico colonial excepcional, con casas blancas, balcones, iglesias y patios que le valieron el título de Patrimonio Cultural de la Humanidad (UNESCO). Aquí se firmó el Acta de Independencia de Bolivia en 1825, lo que le da un profundo valor simbólico. Sucre es también una ciudad universitaria y cultural, con museos, bibliotecas y una vida académica activa.
Índice
- Antes de ir a Bolivia
- Bolivia en 3 semanas
- Juana Azurduy
- Un poco de historia
- Comer, beber y dormir en Sucre
- ¿Qué ver en Sucre?
- El cráter del Maragua
- El mercado de Tarabuco
- Bolivia en 45mm
Antes de ir a Bolivia
Os cuento más sobre el transporte, la moneda, los documentos, el clima y la altitud en el post 3 semanas en Bolivia. La mejor forma de llegar a Sucre es tomar un bus desde Potosí (3,5h), desde Cochabamba (7h) o desde la Paz (9h).
Juana Azurduy
Relegada a una esquina, en un rincón del patio interior del centro cultural de la ciudad. Allí encontré la estatua de Juana Azurduy.
Juana Azurduy de Padilla (1780-1862) es una de las figuras más emblemáticas de la independencia sudamericana, especialmente en la región que hoy abarca Bolivia y el norte de Argentina. Su historia combina valor militar, compromiso social y liderazgo revolucionario, y su legado sigue siendo fuente de inspiración para la lucha por la libertad y la igualdad.
Es considerada heroína de la independencia boliviana y argentina, y su figura simboliza la lucha de las mujeres por la libertad y la justicia.

Nació en Chuquisaca (actual Sucre, Bolivia) en 1780, en una familia mestiza. Desde joven fue testigo de injusticias coloniales y esclavitud, lo que marcó su espíritu de rebeldía. Se casó con Manuel Ascencio Padilla, con quien inició su participación en las guerras de independencia contra el Imperio español. Lideró tropas revolucionarias en el norte del Alto Perú (hoy Bolivia), especialmente en áreas de Tarija, Chuquisaca y La Plata. Combatió en varias batallas importantes, siendo conocida por su valor y estrategia militar, incluso dirigiendo hombres y mujeres en combate. Tras la muerte de su esposo en 1816, continuó la lucha de manera independiente, manteniendo la resistencia contra las tropas realistas.
Un poco de historia
Sucre, originalmente fundada por los españoles en 1538 con el nombre de La Plata, fue uno de los centros políticos, religiosos y culturales más importantes del Alto Perú. Conocida también como Chuquisaca, fue llamada el “Puente de Oro” por su papel estratégico entre el poder colonial, la riqueza minera de Potosí y las rutas comerciales del continente. Su arquitectura colonial se caracteriza por casas encaladas de blanco, una práctica que no solo dio origen al apodo de “Ciudad Blanca”, sino que también ayudaba a evitar la humedad, bacterias y enfermedades, además de reflejar el sol y mantener los espacios frescos.

Antes y durante el dominio español, la región fue escenario de una fuerte resistencia indígena. Destacan las grandes sublevaciones lideradas por Tomás Katari, Túpac Katari y Bartolina Sisa, quienes encabezaron levantamientos contra los abusos coloniales. Aunque estas rebeliones fueron brutalmente reprimidas, dejaron una huella profunda de lucha, conciencia política y dignidad indígena que marcaría el camino hacia los movimientos independentistas.

Ese espíritu rebelde se consolidó el 25 de mayo de 1809, cuando Chuquisaca fue escenario de la Revolución del 25 de Mayo, considerada uno de los primeros gritos libertarios de América Latina. Desde esta ciudad se cuestionó la legitimidad del poder colonial y se sembraron las ideas de libertad que culminarían en la independencia de Bolivia en 1825. Con el tiempo, la ciudad adoptó el nombre de Sucre, en honor al mariscal Antonio José de Sucre. Hasta hoy se mantiene como capital constitucional.
Comer, beber y dormir en Sucre
El Expresso Hostel es un buen lugar para dormir en Sucre. En cuanto a la comida, encontrarás mucha oferta en la ciudad.
Mercado Central y mondongo
Los puestos del mercado central son el lugar ideal para desayunar (Ensalada de fruta 12Bs) y también para probar el típico Mondongo al irrisorio precio de 25 bolivianos (3€). Las largas mesas compartidas invitan a entablar conversación con tus compañeros. Allí conocí a Sonia y Roberto, de Xtreme Downhill, y me recomendaron el interesante mercado de Tarabuco.

A diferencia de otros países donde el mondongo es una sopa, en Sucre es un plato seco y contundente preparado con carne de cerdo cocida y luego dorada, ají colorado molido, bien condimentado, mote de maíz blanco y papa, generalmente cocida, o chuño. El resultado es un plato intenso, picante y muy sabroso, de color rojo profundo. El mondongo tiene raíces coloniales e indígenas, y tradicionalmente se preparaba para reuniones familiares grandes, fiestas importantes y Carnaval.

Otros restaurantes y cafeterías
Tampoco puedes irte de Sucre sin probar el Chorizo chuquisaqueño. La Choricería 7 lunares es un buen lugar para degustar este producto típico. Un sándwich de chorizo te costará alrededor de 16 Bs (2€).

Typica es un lugar acogedor y perfecto para comer o tomar un café. La Salteñería el Patio también es muy recomendable y, aunque un poco más caro, en El Solar podrás disfrutar de cocina de autor y su maravilloso menú degustación por 110 Bs (15€).

Desde el café-mirador De la Torre de San Miguel tendrás muy buenas vistas de la ciudad y, para descansar y tomar un café tranquilo, te recomiendo visitar la LIBREría situada en Dalence 301.

El Chocolate Tabú es una de las chocolaterías artesanales más reconocidas y contemporáneas de Sucre, y representa la renovación de la tradición chocolatera de la ciudad.

¿Qué ver en Sucre?
El free tour me permitió aprender más sobre la historia y la cultura de la ciudad. Aunque, como siempre, lo mejor es caminar por sus calles sin rumbo. Entre las principales atracciones de la ciudad destacan la casa de la Libertad, el monasterio de San Felipe Neri, el mercado central y el barrio de Recoleta.

La ciudad está construida en una colina y la diferencia de altitud entre unos barrios y otros es bastante llamativa. Si quieres evitar la subida hasta el barrio de Recoleta, deberás tomar el bus nº7 en el Mercado. Con Limbert también descubrí que los caracteres japoneses que llenan los autobuses se deben a que son vehículos de segunda mano de aquel país y nadie se para a borrar las huellas.

Casa de la Libertad
La Casa de la Libertad de Sucre es uno de los lugares históricos más importantes de Bolivia, considerada el nacimiento simbólico de la República. La entrada cuesta 30 Bs y hay visitas guiadas cada hora.

Ubicada en el centro histórico de la ciudad, este edificio colonial formó parte de la Universidad Mayor, Real y Pontificia de San Francisco Xavier de Chuquisaca, uno de los principales centros intelectuales de América durante la Colonia. En este lugar se impartían títulos a la par que en Salamanca.
Aquí se debatieron ideas ilustradas, se cuestionó el poder español y se gestaron los primeros pensamientos independentistas.

El 6 de agosto de 1825, en el Salón de la Independencia, se firmó el Acta de Independencia de Bolivia. En ese mismo espacio se decidió el nombre del país y se sentaron las bases del nuevo Estado. Por eso, la Casa de la Libertad es mucho más que un museo: es un símbolo fundacional de la nación boliviana.
Plaza 25 de mayo
La casa de la libertad se encuentra en la Plaza 25 de mayo, el corazón de Sucre. Ideal para caminar, observar la vida local y disfrutar del entorno colonial. Frente a la plaza principal, se ubica también la catedral metropolitana, que destaca por su arte religioso y su valor histórico.
San Felipe Neri
San Felipe Neri es un antiguo convento y templo colonial, construido en el siglo XVIII, y ahora reconvertido en colegio. Su arquitectura es sobria y elegante, integrada al estilo colonial que caracteriza a la Ciudad Blanca. El conjunto destaca por su claustro, su iglesia y, sobre todo, por sus terrazas y cúpulas. Se puede recorrer mediante una visita guiada que cuesta 18 Bs.

San Felipe Neri es probablemente el mejor mirador de Sucre. Desde lo alto de sus terrazas se observa el mar de techos blancos, campanarios e iglesias de la ciudad.

Mercado Central
El Mercado Central de Sucre es uno de los espacios más auténticos y cotidianos de la ciudad. Un lugar ideal para conocer la vida local.

Ubicado cerca del centro histórico, el mercado funciona desde temprano y reúne a productores del campo, comerciantes y vecinos. Aquí se venden frutas, verduras, carnes, granos, quesos y hierbas, muchos traídos de comunidades rurales de Chuquisaca. El mercado es en un punto clave de intercambio entre campo y ciudad.

El Mercado Central es famoso por su comida tradicional a precios accesibles. Se pueden probar platos típicos como mondongo chuquisaqueño, chorizo sucrense, sopa de maní o api con pastel. Comer allí es una experiencia sencilla y muy local.
Mirador de Recoleta
El convento de Recoleta data del siglo XVII y fue uno de los primeros puntos de asentamiento español en la zona. Desde allí se expandió la ciudad colonial. El mirador que se ubica junto al convento ofrece una vista panorámica privilegiada del centro histórico. Es especialmente bello al atardecer, cuando la luz tiñe de tonos dorados los muros blancos de la ciudad.

Cerca del mirador se encuentra el Museo ASUR (Museo del Textil Indígena). Uno de los mejores museos del país para entender las culturas vivas de Chuquisaca y sus textiles ancestrales.

Callejón de Santa Teresa
Ubicado cerca del Convento de Santa Teresa, este callejón estrecho y empedrado conserva la escala humana de la Sucre antigua. Sus muros blancos, balcones sencillos y silencio contrastan con las calles más transitadas, haciendo que caminar por allí se sienta como un viaje al pasado.

“Cuentan que en el callejón de Santa Teresa solían ocurrir cosas muy raras, tanto es así que, una vez llegado el ocaso, nadie que estuviera en su sano juicio, se aventuraba por esa estrecha vía. Sin duda los pocos vecinos del callejón cerraban las puertas de sus casas en cuanto el sol caía y no las volvían a abrir hasta el día siguiente”
Aquí, las piedras guardan antiguos secretos y los huesos murmuran historias. Un sendero encantado y misteriosos que invita a viajar en el tiempo.
Palabras grabadas en un azulejo en el callejón de Santa Teresa
Calle del Gato Pardo
La calle del Gato Pardo es una de esas calles pequeñas y cargadas de misterio que forman parte del imaginario urbano de Sucre. No es una vía monumental ni turística en el sentido clásico, pero sí un rincón con historia, leyenda y encanto colonial.

Ubicada en el centro histórico, la calle conserva el trazo estrecho, empedrado y silencioso de la ciudad antigua. Su nombre proviene de relatos y tradiciones orales que hablan de un gato pardo que aparecía por las noches, asociado a historias de apariciones, supersticiones y murmullos coloniales.
Centro cultural de Sucre
Además de la estatua de Juana Azurduy, el centro cultural de Sucre alberga actividades académicas y conferencias, exposiciones de arte contemporáneo y tradicional, presentaciones de teatro, música y danza, ferias culturales y festivales.

El cráter del Maragua
El Cráter de Maragua es una de las formaciones naturales más singulares de Bolivia, ubicada cerca de la ciudad de Sucre en el departamento de Chuquisaca. A primera vista parece un enorme cráter, pero en realidad es un sinclinal. Una estructura geológica creada por movimientos tectónicos y erosión a lo largo de millones de años, no por un volcán ni por impacto de meteorito.

El terreno parece una gigantesca concha natural de varios kilómetros de diámetro con capas de colores que cambian según la luz y la estación del año. Es una formación geológica impresionante.

¿Qué ver en el cráter de Maragua?
Los paisajes del cráter son surrealistas. El paisaje es tan poco común que parece sacado de otro planeta, con montañas multicolores y formaciones erosionadas que fascinan a quienes disfrutan de la fotografía y la geología.

Ruta Prehispánica Yampara
La Ruta Prehispánica Yampara es un camino ancestral que conectaba distintos puntos estratégicos del cráter, utilizado para transporte, comercio y comunicación entre aldeas. Hoy se ha convertido en un sendero turístico y educativo, que permite caminar por paisajes espectaculares mientras se aprenden historias sobre la cultura Yampara y su interacción con el entorno.

Huellas de dinosaurios
En la zona se pueden encontrar huellas de dinosaurios fosilizadas que muestran que estos gigantes caminaron por aquí hace millones de años.

Cultura Jalq’a
Las comunidades locales, especialmente de la cultura Jalq’a, aún habitan el cráter y mantienen tradiciones textiles ancestrales, lo cual convierte la visita también en una experiencia cultural.

Garganta del Diablo
La Garganta del Diablo es un estrecho cañón con caídas de agua. También hay miradores como Santa Anita que ofrecen vistas espectaculares del paisaje.

¿Cómo visitar el cráter?
Para llegar se suele salir desde Sucre y emprender un recorrido por carretera seguido de senderismo por antiguos caminos prehispánicos. La visita puede hacerse en excursiones de un día o 2–3 días si se quiere caminar con más calma y explorar comunidades, huellas y distintos puntos del cráter.

Yo reservé la excursión de un día de Greentrekkers. Esta excursión a Maragua costaba 360 Bs. e incluyó una caminata de 2h y 14km por una ruta prehispánica yampara. Tras ello, recorrimos en autobús los 20 mins que nos separaban de Maragua.

Allí hicimos un pequeño recorrido de 1h andando para descubrir las huellas dinosaurio y, de nuevo en autobús, llegamos hasta casa de Claudia para que nos hablara de la cultura Jalq’a. Cerramos la excursión visitando la Garganta del Diablo.

Consejos para viajeros
- Altitud y clima: la zona está sobre los 3 000 m s. n. m., así que es bueno aclimatarse en Sucre primero.
- Guía recomendado: aunque no siempre es obligatorio, ir con guía mejora mucho la experiencia y apoya a las comunidades locales.
- Duración: planifica al menos un día completo, pero lo ideal es dedicarle 2 días si deseas interactuar con la comunidad y hacer senderos adicionales.

Mercado de Tarabuco
En Tarabuco, los ponchos y sombreros tradicionales se mezclan con las gorras y las mochilas de marcas conocidas. Tradición y modernidad. La fusión de dos mundos. Os lo cuento en el post fotográfico del mercado de Tarabuco.

Hasta aquí el post de hoy. ¡Nos leemos en breve!
