Jerrie Mock (Geraldine “Jerrie” Mock) fue una aviadora estadounidense famosa por convertirse en la primera mujer en volar sola alrededor del mundo. Su libro me ha acompañado en el último mes. Su historia merece ser contada.
No esperen a que las cosas sean perfectas. Empiecen ahora.
Geraldine “Jerrie” Mock

Jerrie Mock
Geraldine Lois Fredritz nació el 22 de noviembre de 1925 en la ciudad estadounidense de Newark, Ohio. A los 7 años voló por primera vez y quedó marcada por esa experiencia. Decidió que quería ser piloto. Pasó su adolescencia escuchando programas de radio sobre viajes y soñando con recorrer el mundo.
Inició los estudios universitarios de ingeniería aeronáutica en la Universidad Estatal de Ohio siendo la única mujer en su clase. Aunque no concluyó sus estudios porque se casó joven, obtuvo su licencia de piloto en la década de 1950 y acumuló horas de vuelo como aficionada.
En 1945 se casó con Russell Mock, a quien conoció cuando ambos eran estudiantes. Russell la apoyó en su pasión por volar: fue él quien la animó a obtener la licencia de piloto y quien la impulsó a planear la vuelta al mundo, aunque con el tiempo el matrimonio enfrentó tensiones por el famoso vuelo y la atención mediática. Jerrie y Russell tuvieron tres hijos. Durante el histórico vuelo de 1964, Jerrie era madre de tres niños de entre aproximadamente 3 y 12 años. Ella misma bromeaba diciendo que salir a volar sola era “lo más tranquilo” que hacía en su vida cotidiana.
Spirit of Colombus
Mock utilizó para su aventura un avión monomotor Cessna 180 modificado. Su nombre oficial era N1538C. Fue apodado Three-Eight Charlie, título que eligió Jerrie para el libro que narra su aventura. El avión fue luego bautizado como The Spirit of Columbus y se exhibe en el Museo Nacional del Aire y el Espacio del Smithsonian
Three-Eight Charlie era un monomotor de pistón con tren de aterrizaje fijo al que se le instalaron tanques de combustible adicionales para elevar su autonomía y poder dar saltos largos sobre el océano. También se equipó con radios y navegación mejoradas para vuelos internacionales.

La vuelta al mundo
El 19 de marzo de 1964, con 38 años y 3 hijos, Jerrie despegó de Columbus (Ohio) en su Cessna 180 para dar la vuelta al mundo. Regresó el 17 de abril de 1964, después de 29 días y 37000 kilómetros.
En la radio, un operador le preguntó:“¿Adónde va usted sola en un avión tan pequeño?”
Y ella respondió:“A dar la vuelta al mundo.”– El operador pensó que era una broma.
Su idea inicial no era romper un récord, sino cumplir un sueño personal: ver el mundo. Solo después supo que ninguna mujer lo había hecho antes en solitario, así que decidió intentarlo. Durante el viaje, otra aviadora, Joan Merriam Smith, intentaba una vuelta al mundo siguiendo la ruta de Amelia Earhart. Sus aventuras se convirtieron en una competición para lograr ser la primera en completar la circunnavegación femenina en solitario.
No pretendía batir récords. Solo quería ir a lugares y ver cosas. Lo importante no era dar la vuelta al mundo, sino verlo.
Geraldine “Jerrie” Mock
Etapas del viaje
1. Columbus —> Bermuda
Mientras el viento de finales de invierno agitaba las banderas del aeropuerto, Jerrie Mock caminó hacia su Cessna 180 como si fuera una vieja amiga. El fuselaje blanco brillaba bajo un sol tímido, y ella pasó la mano por el metal frío.-Bueno, Spirit -susurró-. Es ahora o nunca.
Dentro del avión, el olor a gasolina y cuero la envolvía. Por un instante, pensó en su cocina, en los platos del desayuno que había dejado sin lavar. Luego giró la llave. El motor rugió.
Al levantar vuelo, la ciudad se hizo pequeña, y Jerrie sintió cómo el miedo y la emoción se mezclaban en un vértigo dulce. Una ama de casa rumbo a darle la vuelta al planeta. Y nadie más que ella misma al mando.
2. Bermuda —> Azores
Fue un tramo complicado. Más de 12 horas sobre el Atlántico en un monomotor con turbulencias severas y mal tiempo constante. El hielo comenzó a formarse en el avión y tuvo que modificar su altitud para evitar más problemas.
Allá arriba, el mundo tiene sentido. Cuando vuelo sola, nunca estoy sola. El cielo me hace compañía
Jerrie Mock
3. Azores —> Casablanca
Después de las dificultades para alcanzar las islas Azores, el vuelo hasta Marruecos fue suave, casi un regalo de los cielos. Casablanca la recibió con un sol cálido. Al aterrizar, varios soldados se formaron frente al avión, como si esperaran a una dignataria.
Un coche oficial llegó entre polvo.-Bienvenida, capitana- dijo un hombre uniformado. Jerrie casi rió. Si ellos supieran que en Ohio la llaman “la ama de casa voladora”…
4. Casablanca → Bengasi (Libia) → El Cairo (Egipto)
Cuando aterrizó en Libia, la llevaron a una oficina donde le ofrecieron té, flores y música porque pensaron que era “una princesa estadounidense”. Nadie podía creer que una mujer viajara sola en un avioncito
5. El Cairo → Jeddah (Arabia Saudita)
¿Quién dijo que volar sobre el desierto iba a ser fácil? El cielo se volvió sepia. La tormenta de arena rugía bajo ella. La radio falló. Por un momento, solo existían el motor, su respiración y la fe. Cuando por fin reconoció el mar Rojo, dejó escapar una risa nerviosa.
A su llegada, las autoridades dudaron en dejarla bajar del avión porque no llevava un tutor masculino. Finalmente la admitieron, pero la policía la escoltó para “protegerla”.
6. Arabia Saudita → Karachi (Pakistán)
Una vez más le tocó enfrentarse al machismo imperante en Pakistán. Un funcionario le preguntó por qué su esposo permitía que volara sola. Jerrie, muy educada, respondió: “Mi esposo no está volando. Yo soy la piloto.”
7. Karachi → Calcuta (India)
El vuelo fue denso, cálido, casi pegajoso. Al aterrizar en Calcuta, una nube de niños rodeó su avión, gritando con alegría.-¡Pilot lady! ¡Pilot lady!-Ella les dio caramelos que guardaba para emergencias. Aquella tarde, los niños no la dejaban marcharse.
8. Calcuta → Bangkok (Tailandia)
Tailandia brillaba bajo el sol. Un ingeniero la recibió en la pista y examinó el Cessna con ojos de experto.-No puedo creer que esté volando esto alrededor del mundo- dijo, admirado. Jerrie sintió un orgullo sereno. Era la primera vez que alguien apreciaba el mérito técnico de su aventura.
9. Bangkok → Saigón → Manila (Filipinas)
En una región tensa por la guerra de Vietnam. Le pidieron que por favor no volara demasiado hacia el oeste porque había actividad militar. Ella se asustó tanto que revisó su ruta tres veces antes del despegue. En Filipinas la recibieron como una heroína. Le hicieron entrevistas, fotos y hasta un pequeño desfile improvisado.
10. Manila → Guam
Las luces del panel fallaron por un rato y Mock voló parcialmente a ciegas, usando una linterna.
11. Guam → Hawái
Voló más de 14 horas sobre el Pacífico. Este fue el tramo más largo sobre océano. Luchó contra la fatiga y vientos desfavorables. El motor sonó “diferente” durante un rato y, según ella, fue el peor momento del viaje). Cuando aterrizó, la primera pregunta que le hicieron fue:- “¿Trajo souvenirs?” Ella estalló en risa y contestó: -“Estoy feliz de haber traído el avión entero.”
12. Hawái → Oakland (California)
En Oakland, pidió una Coca-Cola helada. Era todo lo que soñaba desde la mitad del Pacífico.
13. Oakland → Tucson → Columbus (Ohio)
El tramo final hacia Ohio fue casi melancólico. Sabía que el viaje estaba terminando, y una parte de ella no quería que acabara.
Al llegar a casa y encontrarse con multitudes, prensa y autoridades se sorprendió. No se consideraba una heroína, sino una persona curiosa y persistente. Y aunque le molestaba que la prensa la redujera a “ama de casa”, lo tomaba con buen humor.
No podía creer que tanta gente se interesara por una ama de casa que solo quería ver el mundo
Jerrie Mock
Jerrie Mock y Amelia Earhart
El objetivo de Amelia era completar la primera circunnavegación por el ecuador realizada por una mujer con una ruta extremadamente larga y ambiciosa, diseñada para demostrar capacidad técnica y explorar zonas inestables. El tramo Lae → Howland, en el que desapareció en 1937, se considera incluso hoy uno de los más peligrosos del planeta.
Si pusiéramos ambas rutas una encima de la otra podríamos decir que Earhart eligió la ruta más difícil posible en la época más difícil posible mientras que Mock eligió la ruta más sensata posible con la tecnología disponible en 1964. El objetivo de Amelia exigía tramos oceánicos extremadamente largos, como el de Lae a Howland.
La ruta de Jerrie incluía saltos cortos y medianos, cuidadosamente elegidos para no forzar la autonomía. Earhart navegaba casi a ciegas, Mock podía hablar con estaciones en casi todo el mundo.
Earhart abrió el camino; Mock lo completó.
Tras el vuelo
El 17 de abril de 1964, cuando aterrizó de regreso en Ohio tras 29 días de viaje, su vida cambió para siempre. Sin embargo, no se volvió millonaria ni vivió del glamour: su fama fue breve y más simbólica que económica.
Tras el vuelo, Jerrie trabajó en diversas áreas como consultora aeronáutica, relaciones públicas y promoción para compañías vinculadas a la aviación, escritora y conferencista. También realizó otros vuelos importantes, aunque ninguno tan histórico como el de 1964.
Su matrimonio se volvió complicado y finalmente, Jerrie y Russell se divorciaron. Jerrie se mudó a Florida, donde vivió una vida más tranquila y alejada de los medios. Continuó volando esporádicamente, pero sobre todo disfrutaba de la vida privada, los libros, y la familia.
Nunca dejó de recibir cartas de admiradores de todo el mundo -especialmente mujeres piloto jóvenes- que la consideraban una inspiración.
“If you really want to do something, you’ll find a way.”
Jerrie Mock
