¿Qué tienen que ver Mafalda y el 8M? ¿Ya se te está yendo la pinza otra vez? Quino creó a Mafalda en los años 60, cuando en Argentina (y en España) aún quedaba mucho por luchar. La ONU empezó a celebrar oficialmente el día de la mujer el 8 de marzo de 1975, quince años después del nacimiento de la incisiva niña de las viñetas. Hoy es 8 de marzo de 2026 y escribo estas líneas desde Buenos Aires. Medio siglo después, Mafalda, Matilda y otras muchas me ayudarán a reivindicar esta importante fecha un año más.
Porque fueron, somos; Porque somos, serán.

El origen del 8M
Siempre hay una viñeta de Mafalda perfecta para cada ocasión. Está tira cómica de Quino me permite introducir el origen del 8M. Todo empezó el 8 de marzo de 1917. Mujeres trabajadoras salieron a protestar en Petrograd durante la Revolución Rusa para exigir “pan y paz”, el fin de la guerra y mejores condiciones de vida. La huelga femenina fue tan importante que desencadenó una serie de protestas masivas que terminaron con la caída del zar. Después de ese episodio, el 8 de marzo quedó asociado internacionalmente a la lucha de las mujeres.

Unos años antes, el 25 de marzo de 1911 ocurrió el Incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist en New York. Murieron 146 personas, la mayoría mujeres jóvenes inmigrantes que trabajaban cosiendo ropa. El desastre fue terrible porque las puertas estaban cerradas con llave para evitar que las trabajadoras salieran, el edificio no tenía medidas de seguridad adecuadas y algunas mujeres saltaron por las ventanas para escapar del fuego. El incendio se convirtió en un símbolo muy poderoso de la explotación laboral femenina en la industria textil y fue uno de los primeros detonantes de la necesidad de un cambio.

La historia del incendio como origen del 8M empezó a difundirse sobre todo desde los años 60 y 70, cuando los movimientos feministas buscaban símbolos históricos claros para explicar el significado del día.
Mafalda y el 8M
Aunque el cómic no fue concebido como un “manifiesto feminista”, Mafalda se convirtió en un símbolo muy fuerte de pensamiento crítico, igualdad y cuestionamiento de los roles tradicionales, especialmente los de género.

En sus tiras Quino muestra la frustración de una generación nueva que empieza a notar que muchas mujeres no pudieron desarrollar una vida profesional o intelectual porque la sociedad esperaba que se dedicaran exclusivamente al hogar. El personaje de Susanita nos muestra también cómo los estereotipos de género se transmiten desde la infancia.

Las niñas obtuvieron en Mafalda un referente distinto. Una niña que piensa por sí misma, discute con adultos y con la sociedad, defiende la educación y la autonomía y no acepta el destino tradicional femenino como obligatorio. En mi sección “vidas cruzadas” os cuento la historia de otras mujeres que rompieron el molde establecido. Las historias de Carmen de Burgos, Jerrie Mock, Susan Nicholaus o Socorro Martín Rovira inspiran a seguir creciendo.

Matilda y el 11F
Esa necesidad de referentes fue también el germen del nacimiento del 11F. El 11 de febrero fue establecido por la ONU en 2015 para reconocer el papel de las mujeres en la ciencia y fomentar que más niñas puedan dedicarse a ella, reduciendo las desigualdades históricas en este ámbito. Durante siglos, la mayoría de los descubrimientos científicos femeninos se atribuyeron a hombres. En los libros de ciencia escaseaban los nombres de mujeres. La historiadora de la ciencia Margaret W. Rossiter acuñó oficialmente en 1993 el término “Efecto Matilda” para describir este patrón. Hubo muchas “Matildas” en la historia.

En los últimos años se han revisado muchos archivos históricos y se han redescubierto contribuciones de científicas olvidadas. Algunas universidades incluso están renombrando laboratorios, premios o edificios en su honor. En jugando con el infinito os hablo de muchas de esas científicas olvidadas.
Nos queda mucho por luchar
El matrimonio infantil sigue siendo legal en múltiples países de África y Oriente Medio. En algunos lugares más de el 50% de las niñas se casan siendo menores de edad. En Afganistán las niñas mayores de 12 años no pueden estudiar. Bajo el régimen talibán, muchas mujeres no pueden salir de casa sin un acompañante masculino. Tienen prohibido trabajar en la mayoría de sectores y restringidas sus actividades.

Según datos de UNICEF, más de 200 millones de mujeres y niñas vivas hoy han sido sometidas a la práctica de una mutilación genital femenina en distintas partes del mundo. Cada año alrededor de 80.000 mujeres son asesinadas en el planeta.
En otros lugares, las desigualdades no son tan dramáticas pero siguen existiendo niñas que crecen demasiado rápido, madres que son el único motor de sus familias y numerosos casos de violencia de género. Nos queda mucho por luchar.
¡Conmemoremos una lucha que no ha terminado!
Por aquellas q se atrevieron a desafiar lo establecido para que nosotras tengamos derecho a leer, estudiar, votar, tener propiedades o trabajar en lo que decidamos. Porque a lo largo y ancho del planeta aún quedan muchas cosas que mejorar. Porque no podemos aceptar ni un solo paso atrás. Por las que fueron, por las que somos y por las que serán.
