Iahin. Miradas. El encuentro de fotografía en La Loma me permite reencontrarme con Tati dos años después. Ha empezado a estudiar abogacía y sigue con ese brillo en los ojos tan especial. Un brillo que me capturó desde el primer día. Un brillo y una sensibilidad que se nota también en sus fotografías. Pronto os mostraré alguna. La alumna supera a la maestra.

Iahin
Iahin es la palabra wichí utilizada para decir “mirada”. Después de Ñamae, el taller en la comunidad guaraní de Yacuy, nos avisan de un concurso de fotografía con el celular dirigido a jóvenes wichí de entre 16 y 24 años.
Me preguntan por algún posible participante y el nombre de Tati es el primero que pasa por mi mente. Ella acepta rápidamente y organizamos un taller en La Loma. Sole y Mirco nos abren las puertas de su casa y nos recibe el olor de las tortillas que chisporrotean en el fuego para estar listas a la hora del mate.

Junto a Tati, ya esperan algunas de sus primas y amigas. Poco a poco van llegando más chicos de la comunidad. Instalamos la tele para proyectar algunas diapositivas de teoría y poco después pasamos a la práctica.

Siguiendo la consigna
Los chicos comienzan a buscar fotografías que cumplan las consignas: una línea guía, una foto dentro del marco, un detalle, un retrato y una foto que rompa las reglas.

Las cabras de la familia se convierten en excelentes modelos. Los serpenteantes caminos de la comunidad ayudan en la composición. Sillas, verjas y ramas se convierten en marcos naturales.

Aparecen las posturas imposibles, también los reflejos y las sombras. Mismo lugar y distintas miradas.

Para muestra, un botón
Revisamos las fotos y proyectamos las que ellos eligen. Todos sonríen al ver sus obras en la televisión. Hay fotos realmente buenas. Mucho potencial. Desde los más pequeños hasta los más grandes han hecho un trabajo magnífico. ¡Hay que seguir practicando!

Tati
Os estaréis preguntando quien es Tati. Su nombre ha aparecido varias veces en esta crónica y aún no os he hablado de ella. Bueno, en realidad sí. Os hablé de ella en mi primer viaje al norte. Pero es normal que no lo recordéis. Hablo (y escribo) demasiado.
Tati tiene 16 años. Es la hija de Sole, una de las integrantes de Manos artesanas. Vive cerca de la iglesia y, después de la atención, se acerca a hablar conmigo. Me pregunta por España. Me cuenta que nació en La Paz y echa de menos el clima de allí. Le gusta la artesanía de su madre pero no quiere dedicarse a eso. Le gustaría estudiar enfermería, psicología o dirección de empresas y está pensado en irse a estudiar a Bolivia. Es fan de Cerati y le encanta el teatro. Me pregunta por los teatros de mi ciudad y por los de Buenos Aires. “Algún día quiero ir a ver ópera o ballet. Me encantaría haber aprendido ballet, pero aquí es difícil”, verbaliza. Quiere actuar cuando sea mayor. Lo conseguirá. Se nota la decisión en su mirada.
Los Viajes de Etheria. Viviendo el Norte
Han pasado 2 años y finalmente ha iniciado a estudiar abogacía de forma online. La influencia de Jenny y la posibilidad de hacerlo a distancia han inclinado la balanza. Lo que no ha cambiado es su mirada. Una mirada que esconde un mundo. Una mirada despierta y ávida de experiencias.
Después del taller me envía algunas fotos candidatas al concurso. Su preferida, y también la mía, es una instantánea de su padre. Mirco se encuentra sentado en el piso, con uno de sus cabritillos en brazos. “Mi padre haciendo lo que más le gusta: cuidar a sus animales”. Una foto digna de un proyecto documental. Una foto que habla de sus raíces y de su sensibilidad.
¡Hasta la próxima!
Cerramos el taller con una propuesta y un nuevo grupo de wasap. Con el sol cayendo a nuestras espaldas y el mate pasando de mano en mano les proponemos hacer una pequeña exposición para San Roque. Un stand con sus fotos en las fiestas de Embarcación. Yo no estaré en Argentina para esa fecha pero espero con ilusión que llegue a buen puerto.
