
2013
Buenos Aires. Mi primera rotación médica internacional. Mi primer curso de fotografía. La Patagonia.
Descubro que viajar puede cambiar una vida.
2015
Mi primer viaje a Asia. La India.
Empiezo a mirar a las personas antes que a los paisajes.
2016
Perú. Bolivia. Primeros viajes largos por América Latina.
Me enamoro de la puna y de las comunidades andinas.

2017
Más formación en fotografía. Vietnam. Ha Giang.
Sin saberlo, comienza el camino hacia mi fotografía documental.
2019
La fotografía deja de ser un recuerdo para convertirse en una forma de observar.
Comprendo que no existen historias sin territorio.

2020
La pandemia nos obliga a parar a todos. Limitaciones para salir del país. Mi primer viaje en velero.
Descubro la magia de la navegación.
2022
Reviso años de fotografías y cuadernos. Proyectos de futuro.
Nace Los Viajes de Etheria
2023
Defiendo mi tesis doctoral. Decido solicitar una excedencia.
Inicio un viaje sin retorno

2024
Regreso al norte argentino. Comienza el voluntariado con Pata Pila. Nuevos encuentros fotográficos.
Nace Entre dos mundos.
2025
Regreso una vez más al norte argentino. Mirada Calchaquí. Bolivia. Brasil El Amazonas
La fotografía ocupa cada vez más espacio en mi manera de contar el mundo.
2026
La Oportunidad de crecer. Elegir quedarse. Caminos infinitos.
Las historias siguen creciendo.
Continuará

No creo en los caminos rectos
Mi trayectoria se ha construido entre hospitales, proyectos de investigación, comunidades rurales, cuadernos de viaje y cámaras fotográficas. Lugares aparentemente distintos que, con el tiempo, me han enseñado que comprender a las personas sigue siendo el hilo conductor de todo lo que hago.
Soy pediatra de profesión, investigadora por vocación y fotógrafa documental por necesidad. La medicina me enseñó a escuchar y a observar con atención; los viajes transformaron esa curiosidad en una forma de acercarme al mundo.
Con los años, la fotografía documental dejó de ser una manera de conservar recuerdos para convertirse en una herramienta con la que explorar preguntas. A través de ella he documentado comunidades originarias, proyectos de cooperación y pequeñas historias cotidianas que rara vez ocupan los grandes titulares.
La escritura terminó de completar el círculo. Algunas historias necesitan imágenes; otras, palabras. Mirando hacia atrás descubro que la medicina, la investigación, los viajes, la fotografía y la escritura nunca estuvieron realmente separados. Siempre fueron distintas formas de acercarme a las personas, escuchar sus historias y comprender un poco mejor el mundo.
Viajar para comprender.
Fotografiar para recordar.
Escribir para compartir.
