Hay lugares donde la historia parece ocuparlo todo. Uzbekistán es uno de ellos. Ciudades milenarias, mercados, fortalezas en mitad del desierto y barcos abandonados que hablan de otros tiempos.
Sin embargo, las fotografías que permanecen son las de los niños. Jugando sobre las murallas de Bujará, corriendo entre las fortalezas de Karakalpakistán o riendo junto a los barcos varados del mar de Aral. Porque no hay mejor forma de recordar que un lugar sigue vivo que escuchar la risa de quienes todavía lo convierten en su patio de juegos.

































Seguir el camino
Este reportaje reúne algunas de las imágenes que mejor resumen mi viaje por Uzbekistán. Pero toda fotografía deja siempre historias fuera del encuadre. Si quieres seguir recorriendo el país, aquí encontrarás los diarios de viaje, itinerarios y crónicas que nacieron entre Jiva, Bujará, Samarcanda, el mar de Aral y el valle de Ferganá.