Mi trayectoria

No creo en los caminos rectos.

Mi trayectoria se ha construido entre hospitales, proyectos de investigación, comunidades rurales, cuadernos de viaje y cámaras fotográficas. Lugares aparentemente distintos que, con el tiempo, me han enseñado que comprender a las personas sigue siendo el hilo conductor de todo lo que hago.

Soy pediatra de profesión, investigadora por vocación y fotógrafa documental por necesidad. Durante años he trabajado en el ámbito de la salud infantil mientras desarrollaba proyectos de investigación y cooperación internacional. La medicina me enseñó a escuchar, a observar los pequeños detalles y a entender que detrás de cada dato, cada diagnóstico o cada historia clínica existe una persona con una realidad única.

Quizá por eso los viajes terminaron ocupando un lugar tan importante en mi vida. Lo que comenzó como una curiosidad por descubrir nuevos lugares se transformó poco a poco en una forma de acercarme al mundo. Desde una rotación médica en Argentina que cambió el rumbo de mis mapas hasta proyectos desarrollados en América Latina, África, Asia y Europa, cada viaje ha sido una oportunidad para aprender de otras formas de vivir, pensar y entender la realidad.

En ese camino apareció también la fotografía documental. Primero como una herramienta para conservar recuerdos y más tarde como una forma de explorar preguntas. A través de ella he documentado comunidades originarias del norte argentino, proyectos de cooperación, tradiciones culturales y pequeñas historias cotidianas que rara vez encuentran espacio en los grandes titulares. Historias de personas que, con frecuencia, me han enseñado mucho más de lo que yo podía aportarles.

La escritura llegó después para completar el círculo. Algunas historias necesitaban imágenes; otras reclamaban palabras. Hoy ambas conviven en mi trabajo y me permiten compartir experiencias, reflexiones y proyectos que nacen de la curiosidad, el encuentro y el deseo de comprender mejor el mundo que habitamos.

Mirando hacia atrás, descubro que todos esos caminos —la medicina, la investigación, los viajes, la fotografía y la escritura— nunca estuvieron realmente separados. Son distintas formas de acercarme a las personas, escuchar sus historias y tratar de dejar constancia de ellas.

Porque viajar es una forma de mirar. Fotografiar, una forma de recordar. Y escribir, una manera de compartir aquello que encontramos al otro lado del camino.

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