Baires, son diez mundos y cien pueblos. Es un río y mil incendios. Un alambre atando un obelisco al cielo… los versos de Rafa Pons ponen título y magia a mi regreso a la ciudad porteña. Allí aterricé a primeros de mes. El 3 de marzo de 2026.
Regresar a Buenos Aires es volver a casa. Reencontrarme con amigos a los que había echado mucho de menos. Volver a lugares y rincones llenos de recuerdos. Buenos Aires es sinónimo de charlas que nunca quieren acabar. Adivinar el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando mi retorno.
Pero siempre me sorprende con algo nuevo. El amargo porteño, la Riviere o la biblioteca nacional han sido los descubrimientos de esta última visita. ¿Qué deparará la próxima?
Es imposible explicar todo lo que Buenos Aires ofrece. Ríos de tinta se han escrito sobre esta ciudad. Cientos de canciones desde este y el otro lado del charco. Los versos vuelan, las calles bailan. Os dejo algunos pequeños artículos sobre mis imperdibles en la capital argentina.
En la Biblioteca Nacional me encuentro con una muestra retrospectiva de la obra de Álvaro Yunque. Sus “Versos de la calle” no pasan de moda. “Poesía de la calle, cosa de todos, sin dueño: yo te aprisiono un segundo, solo un segundo en mi verso”. La oferta cultural de la ciudad porteña es casi infinita. Por aquí un par de artículos sobre los museos y librerías en Baires.
Indispensable para vivir Buenos Aires es perderse en sus cafés, bares y restaurantes. No puedes irte de aquí sin probar un buen asado, un choripán o una fugazzeta.
En la capital me pilló este año también el día de la mujer. Allí escribí este post sobre Mafalda y el 8M. Porque a lo largo y ancho del planeta aún quedan muchas cosas que mejorar. Porque no podemos aceptar ni un solo paso atrás. Por las que fueron, por las que somos y por las que serán. ¡Conmemoremos una lucha que aún no ha terminado!
Os escribo esta carta desde Yacuy, ya en el norte argentino desde hace unos días. Más reencuentros. Más emociones. Muchas más historias que contar.
Pensé que este año no iba a llegar a tiempo, pero si. El lunes 23 de marzo me desperté con el sonido del pin pin. Se viene el fin del Arete Guazú. El entierro de los demonios del carnaval hasta el próximo año. La lluvia no detiene a los pimpineros. El cortejo salta y baila al ritmo de flauta y tambor. Os cuento más sobre esta fiesta en este post que escribí después de mi primer Arete.
El día siguiente también es un día importante en Argentina. 24 de marzo. El día nacional de la memoria por la verdad y la justicia. Un recuerdo a todos los desaparecidos por la dictadura militar. Hace un par de años estuve en la marcha de Salta. “Quizá el destino quiso que viviera ese momento”.
Prometo actualizar mis reflexiones en el norte durante los próximos meses. Por el momento os dejo por aquí lo que escribí el año pasado. Allí encontrareis el enlace a todos los posts sobre esta región. Para aquellos que me leéis por primera vez, para aquellos que habéis olvidado lo que pasó o para los locos que quieran releer las aventuras previas.
Que alegría verte, seguirte y enviadarte sanamente de tu ritmo de vida 🥰😘🫶