Llegar desde Quilmes hasta San Miguel de Tucumán es mucho más que un viaje de cientos de kilómetros. A medida que se dejan atrás las llanuras bonaerenses y se avanza hacia el noroeste argentino, el paisaje cambia por completo: aparecen las montañas, los valles y algunos de los rincones más bellos de la provincia de Tucumán.

Si dispones de tiempo, vale la pena desviarse por los Valles Calchaquíes para descubrir lugares donde la naturaleza, la cultura y la historia se combinan de manera única.
Índice
- Quilmes y Amaicha del Valle
- De Amaicha a Tafí
- Tafí del Valle
- De Tafí a San Miguel de Tucumán
- San Miguel de Tucumán
De Amaicha a Tafí
Bodega comunitaria de los Amaicha
A pocos kilómetros de Amaicha te encontrarás con esta bodega de altura que bien merece una visita para conocer su historia. Además, en la ruta hacia la bodega, pasarás por una especiería con productos de los valles.
El Infiernillo
El Infiernillo es uno de esos sitios que obligan a detenerse. Ubicado a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, es el paso más alto de la provincia y ofrece vistas panorámicas espectaculares.
El aire fresco, los cerros cubiertos de pastizales de altura y la presencia frecuente de llamas convierten este tramo en una experiencia inolvidable. En invierno no es raro encontrar temperaturas muy bajas e incluso algunas nevadas.

Tafí del Valle
Tafí del Valle es probablemente el destino turístico más conocido de la región. Rodeado por montañas y atravesado por arroyos cristalinos, combina paisajes de gran belleza con una importante oferta gastronómica y hotelera.
Dormir, comer y beber en Tafí del Valle
Hostal Liora
Se trata de un híbrido entre Hostel y hotel situado en la calle principal de Tafí. Puedes encontrar habitaciones privadas y compartidas a buen precio.

Hotel Tafí
Aunque pueda parecer un lugar caro, los precios son similares a los del resto de restaurantes en Tafí del Valle y tanto su cocina como su atención son muy recomendables.
¿Qué ver y hacer en Tafí?
Entre montañas, lagos, senderos, historia y sabores regionales, cada rincón ofrece una excusa para detenerse y disfrutar del ritmo tranquilo del norte argentino. En esta ocasión solo tenía un día para recorrer Tafí y la vuelta al valle me pareció una buena recomendación para conocer este lugar.

Rutas de senderismo
Los senderos de los valles tucumanos son traicioneros. Es fácil perder la orientación cuando los cerros se envuelven en un poncho de neblina. Georgina me cuenta que en las últimas semanas tres turistas han tenido que solicitar ayuda. Por ello, excepto en la subida al cerro de la Cruz, es recomendable salir siempre a caminar con guía. Los guías de POMA son una buena opción si estás pensando en hacer trekking en Tafí.
Cerro de la Cruz
Una de las caminatas más populares es la que conduce a Cerro de la Cruz y continúa hacia Sendero El Pelao. Desde lo alto se obtienen algunas de las mejores vistas panorámicas del valle, el dique La Angostura y las montañas que rodean la región.
Cascada de Los Alisos
Considerada una de las caminatas más bonitas de la zona, conduce a una cascada escondida en las laderas del cerro Muñoz. El recorrido atraviesa vegas, arroyos y sectores de vegetación de altura antes de llegar a una caída de agua de aproximadamente 60 metros.

La Ciénaga
Esta travesía es una de las clásicas para quienes desean conocer el ambiente de montaña más auténtico de los Valles Calchaquíes. El sendero atraviesa amplias praderas de altura hasta llegar al antiguo refugio de La Ciénaga, donde incluso es posible pernoctar
Vuelta al Valle
Si tienes poco tiempo, esta es la forma más cómoda de conocer el Valle de Tafí. Puedes hacerlo en vehículo propio o aprovechar uno de los autobuses urbanos que va recorriendo las escuelas y pueblos de los alrededores de Tafí.

Tienes la opción de comprar un billete único (8500 pesos), subir en la terminal y no bajarte del bus hasta regresar de nuevo a ella, pero mi recomendación es que combines varios colectivos para poder ir haciendo paradas. Infórmate de los horarios en la terminal de autobuses.

El Mollar y su parque de menhires
Estancia las Carreras
Entre las experiencias imperdibles de Tafí del Valle se encuentra la visita a la Estancia Las Carreras. Allí, en un entorno de montañas y construcciones coloniales, los viajeros pueden descubrir cómo se elabora el tradicional queso tafinisto siguiendo técnicas heredadas de los jesuitas. Ver el proceso de producción, recorrer la quesería y degustar los quesos artesanales permite comprender por qué este producto se ha convertido en uno de los grandes símbolos gastronómicos de Tucumán.
Mirador del cóndor
Aunque no iba a parar aquí, el conductor del autobús me permitió bajar unos segundos para fotografiar los valles desde este fantástico lugar.

El taller de Bartolina
En distintos puntos del valle pueden encontrarse talleres y puestos donde artesanos locales trabajan cuero, lana, cerámica y madera. El taller de la Bartolina es uno de estos talleres familiares. Un lugar donde me encontré a su hija Daiana tejiendo en telar-bastidor con esta magnífica sonrisa.

Este taller se encuentra en Santa Cruz y allí tuve también el placer de compartir una tarde de charla y mates con Clara y Julia. Las hermanas González. Sus padres habitaban en uno de los cerros más lejanos, donde hoy en día solo quedan llamas y cabras. Cuando ellos fallecieron decidieron mudarse más cerca para que sus hijos asistieran a la escuela.

De Tafí a San Miguel de Tucumán
El Mollar
A pocos kilómetros de Tafí se encuentra El Mollar, una localidad famosa por albergar el Parque de los Menhires. La entrada es gratuita y la guía te acompañará con una pequeña expliación.
Estas enormes piedras talladas por los pueblos originarios representan uno de los patrimonios arqueológicos más importantes del noroeste argentino. Recorrer el parque permite acercarse a una cultura milenaria y comprender mejor la historia de la región.

Después de visitar los Menhires, me acerco a tomar un café hasta la pastelería mi sueño. Allí me atiende Ari y al ver mi cámara me pregunta ¿Haces fotos? Es la primera vez que no soy yo la que tiene que pedir la instántanea. Gracias Ari y mucha suerte en tus proyectos.
Dique La Angostura
El Dique La Angostura es uno de los paisajes más fotografiados de la zona. Sus aguas reflejan las montañas circundantes y ofrecen un entorno perfecto para disfrutar de actividades al aire libre, observar aves o simplemente contemplar el paisaje.

Virgen de las Flores
La Virgen de las Flores es uno de los puntos más visitados por quienes recorren la zona. El entorno natural donde se encuentra emplazada la imagen religiosa transmite una gran sensación de tranquilidad y suele ser una parada elegida tanto por peregrinos como por viajeros.
Monumento al Chasqui
Ubicado dentro de la Reserva Provincial Los Sosa, a unos 1.100 metros de altura sobre la Ruta 307, El Chasqui se alza como una figura monumental que parece vigilar el ingreso a los Valles Calchaquíes. La escultura representa un mensajero inca. Mide aproximadamente seis metros de altura y descansa sobre un pedestal de diez metros, dominando el paisaje selvático de las yungas tucumanas.

Quebrada de los Sosa
La Reserva Natural Los Sosa protege uno de los sectores más representativos de las yungas tucumanas. El camino que la atraviesa ofrece un contraste sorprendente con los paisajes de altura de Tafí del Valle.
Aquí predominan los bosques húmedos, los helechos gigantes, las cascadas y una gran diversidad de flora y fauna. Es uno de los tramos más pintorescos de la ruta provincial 307 y una muestra perfecta de la riqueza natural de Tucumán.

San Miguel de Tucumán
Gastronomía tucumana
A mi llegada a la capital tucumana, Pao me recibe con un tributo a Cerati y unas empanadas tucumanas. Un plan muy y mucho argentino para conocer la ciudad.

La gastronomía tucumana es mucho más que una colección de recetas: es una expresión de la identidad del norte argentino. Desde las famosas empanadas cocidas en horno de barro hasta los quesos artesanales de Tafí del Valle y los platos criollos heredados de antiguas tradiciones andinas, cada sabor cuenta una historia. Viajar por Tucumán también es descubrir una cultura que se transmite alrededor de la mesa, donde la comida se convierte en una forma de celebrar la tierra, la familia y las costumbres que definen a la provincia.
Centro histórico
Visitar el centro histórico de San Miguel de Tucumán es caminar por las páginas más importantes de la historia argentina.
Plaza de la independencia
El corazón de la ciudad es la Plaza Independencia, rodeada por algunos de los edificios más emblemáticos de la provincia, como la Casa de Gobierno de Tucumán, la Catedral de San Miguel de Tucumán y varios museos y construcciones de fines del siglo XIX y principios del XX.

Casa Histórica de la Independencia
Entre plazas, edificios coloniales y calles cargadas de memoria, destaca la Casa Histórica de la Independencia, el lugar donde el 9 de julio de 1816 nació oficialmente una nación. La entrada es gratuita. Recorrer sus salas y detenerse en el Salón de la Jura permite revivir uno de los momentos fundacionales de Argentina y comprender por qué Tucumán es conocida como la cuna de la independencia.

El circuito chico
El Circuito Chico recorre el sector norte y oeste de San Miguel de Tucumán, combinando selvas de yungas, villas de montaña, miradores y el famoso dique El Cadillal. Este recorrido suele realizarse por las rutas provinciales que unen la capital con localidades como El Cadillal, Raco, San Javier y Villa Nougués.
San Javier
Desde San Javier, cuando las nubes lo permiten, se obtienen unas vistas estupendas de toda la capital tucumana.

El Cadillal
El Celestino Gelsi Dam, conocido popularmente como Dique El Cadillal, se encuentra a unos 25 kilómetros de San Miguel de Tucumán y constituye uno de los principales centros recreativos de la provincia. Este embalse, construido sobre el río Salí, forma un enorme espejo de agua rodeado por cerros y vegetación subtropical.

Villa Nougués
Villa Nougués es uno de esos lugares que sorprenden al viajero. Enclavada en las yungas tucumanas, esta pequeña villa de montaña combina arquitectura europea, historia y naturaleza en un entorno único. Caminar entre sus casonas centenarias, visitar la iglesia neogótica y disfrutar de las vistas sobre los cerros permite descubrir una faceta distinta de Tucumán, donde el tiempo parece transcurrir más lentamente y cada rincón invita a detenerse para contemplar el paisaje.
Tuve la suerte de convivir y recorrer los alrededores de Tucumán junto a la familia Belmonte de Maio. Un finde para el recuerdo. ¡Gracias a todos!

Hasta aquí el post de hoy. ¡Nos leemos en breve!
