Llegué tarde a la música de Mercedes Sosa. Tardé en llegar a la voz de Marta como aún la llaman cariñosamente sus hermanos. Sabina y Serrat fueron los cantautores que pusieron música a mi infancia. Los casettes de estos dos genios se alternaban con los de Ana Belén y Víctor Manuel en los viajes en coche. En su voz llegó por primera vez a mis oídos “Sólo le pido a Dios”. También se le adelantaron Silvio y Aute, que irrumpieron con fuerza en mi adolescencia. Más tarde les siguieron Ismael Serrano, Quique González, Marwan, Rozalén, Luis Ramiro, Xoel… Podría seguir dando nombres y nombres, pero ¿Qué pasa con Mercedes?

Seguramente varias canciones suyas se habían cruzado en mi vida previamente, pero recuerdo perfectamente cual fue la primera escucha consciente de su música. La recomendación de un gran amigo. Un gran amigo que tiene tatuada (metafórica y literalmente) la fuerza de Latinoamérica y la melodía de Mercedes Sosa. Fue en mi primera despedida de Yacuy. La respuesta a mi mensaje de wasap fue rápida. –Voy a ponerme música para hacer la mochila. ¿Recomendaciones? –Mercedes Sosa. Cantora –. Un disco doble que comienza con un dueto junto a Joan Manuel Serrat. Aquellas pequeñas cosas. Una de las canciones de mi infancia. Un disco directo al corazón.
Mercedes Sosa en Argentina

El vinilo Mercedes Sosa en Argentina se cruzó en mi camino dos días después. El disco grabado en directo cuando regresó a Argentina en 1982, después del exilio. Sus conciertos en el Teatro Ópera de Buenos Aires fueron vividos como un acto colectivo de recuperación democrática y esperanza popular. Una feria del disco junto a mi restaurante favorito en la capital. Un tesoro. Me gusta hacerle caso a las sincronías de la vida. Ahora ese vinilo forma parte de mi colección.
Serendipias, sincronías y bandas sonoras
Una vez que la música de Mercedes llegó a mi vida, ya no podía dejar de escucharla en cada rincón. Sus letras iban poniendo banda sonora a muchas de mis vivencias en Suramérica. Su voz empezó a convertirse en parte inseparable de mi viaje. Su música me acompaña fielmente desde hace más de dos años.
Muchas de sus letras han sido inspiración para mis crónicas. Cantora suena también en este mismo momento, mientras escribo estas líneas. Te invitó a leerlas con su voz de fondo. La magia de Mercedes no puede trasladarse al papel (ni a la “compu”). Su alma aún habita en su música.

Gracias a la vida puso música a mi resumen de 2024: viviendo el Norte argentino. Los versos de su canción de las simples cosas guiaron la redacción de mi primer regreso. Para el resumen de este mes de mayo he elegido la letra de Zona de Promesas. Y es que, al final, hay recompensa… Sólo le pido a Dios acompañó a una de mis primeras newsletters: Que lo injusto no me sea indiferente. Un compendio de historias de la Historia que preferiría no haber escrito nunca.
La última vez que los versos de Mercedes han aparecido en mi mente ha sido hoy. Mientras escuchaba el relato de Sebas en las ruinas de Quilmes, cuando tenga la tierra se entremezclaba con sus palabras. Os debo esa crónica. Aún no he tenido tiempo de sentarme a escribirla.
El ángel de la bicicleta
El origen de el ángel de la bicicleta apareció en una de mis últimas visitas a Salta. Una frase en la remera de Nahuel me llama la atención. Pocho Vive, la lucha sigue. Con la voz de Mercedes de fondo y el mate pasando de mano en mano me cuenta la historia de Claudio “Pocho” Lepratti. Era conocido por pedalear incansablemente por los barrios humildes de Rosario llevando ayuda, organizando talleres y gestionando comedores comunitarios. Durante la represión de diciembre de 2001, Lepratti subió al techo de una escuela donde funcionaba un comedor para pedirle a un patrullero que dejara de disparar. Les gritó: “¡Dejen de tirar, acá hay pibes comiendo!”. Un agente le disparó un tiro en la garganta, causándole la muerte de manera instantánea.

Y que sea lo que sea…
Otras muchas de sus canciones aún no han bajado al papel, pero forman parte de mi banda sonora personal. Escuché por primera vez su zamba para olvidar en un comedor de Iruya. Hace poco aterrizó nuevamente en mi Spoty en la voz de Bunbury. Más serendipias, más sincronías. Cerati y Mercedes también se hicieron presentes en mi última visita a Payogasta. Zona de promesas sonó fuerte y viva en la voz de Clara, convirtiendo en inolvidable esa reunión alrededor del fuego. ¿Qué decir de Sea? Un himno. Una declaración de intenciones. Todo cambia. Movimiento, evolución y que sea lo que sea…
Mercedes, Marta y la mujer de los mil nombres
Las frías noches del invierno en los valles son perfectas para esconderse debajo de las mantas. Aprovecho a ver La voz de Latinoamérica. Un documental narrado por muchos de los que compartieron su vida y coordinado por su hijo Fabián. De ese mismo documental son las fotos de Mercedes que acompañan este texto.
Aquí descubro el origen tucumano de Mercedes. También averiguo el porqué de ser llamada Marta por sus hermanos. Marta era el nombre elegido por su madre, pero cuando su padre llegó al registro la anotó como Mercedes, que era el nombre de su abuela. Ese mismo día, Ema del Carmen Girón prometió que siempre la llamaría Marta.

Gladys Osorio fue otro de esos mil nombres. El seudónimo que eligió para cantar en las radios locales. Cuando apenas contaba 17 años y sin el permiso de su padre, se fue a Buenos Aires para participar en el concurso de una emisora. Por la radio también se enteró “Tucho“ del primer puesto de su hija y así empezó la carrera musical de Mercedes.
Con el tiempo, dejó de ser solamente una cantante argentina para transformarse en “la voz de América Latina”. Interpretó canciones de autores de todo el continente. Violeta Parra, Atahualpa Yupanqui, Víctor Jara, Pablo Neruda o Milton Nascimento. Su repertorio hablaba de campesinos, pueblos originarios, obreros, exilios y esperanzas colectivas. Por eso fue conocida como “La Negra” y también como “la voz de los sin voz”.
Vida y obra de Mercedes Sosa
Escribo este post desde Amaicha del Valle, un 25 de mayo. Las fechas patrias acompañan a Mercedes desde su nacimiento, el 9 de julio de 1935 en San Miguel de Tucumán. Hija de una familia trabajadora humilde, con ascendencia diaguita y mestiza, creció rodeada de coplas, bagualas y música folklórica.

Su compromiso político fue inseparable de su arte. Aunque ella insistía en definirse primero como artista, apoyó causas populares y de izquierda durante toda su vida. En los años sesenta se afilió al Partido Comunista argentino y defendió públicamente los derechos humanos y las luchas democráticas en toda Suramérica. Sus canciones quedaron asociadas al movimiento de la Nueva Canción Latinoamericana, que unía música y denuncia social frente a las desigualdades y las dictaduras militares del continente.
No es canción protesta. Nosotros no protestamos, estamos contando una realidad
Mercedes Sosa
Persecución y exilio
Durante la última dictadura militar argentina, Mercedes Sosa fue perseguida, censurada y amenazada. Sus discos fueron prohibidos y su nombre apareció en listas negras del régimen. También recibió amenazas de muerte de la organización parapolicial Triple A. Aun así, siguió cantando hasta que en 1978, durante un recital en La Plata, fue detenida sobre el escenario junto con parte del público asistente. Ese episodio marcó el comienzo de su exilio. Primero vivió en París y luego en Madrid.
El exilio fortaleció todavía más su dimensión suramericana. Desde Europa se convirtió en un símbolo cultural de resistencia contra las dictaduras del Cono Sur. Cantó canciones chilenas después del asesinato de Víctor Jara, defendió la memoria democrática argentina y colaboró con artistas de Brasil, Cuba, Uruguay y otros países latinoamericanos.

El regreso
Volvió a Argentina en 1982 y vivió en su querido país hasta su fallecimiento, el 4 de octubre de 2009 en Buenos Aires. Su despedida reunió a miles de personas en el Congreso argentino, donde fue velada como una figura histórica de la cultura nacional y latinoamericana. Hasta hoy sigue siendo uno de los grandes símbolos culturales de Suramérica. Una voz que unió folklore, memoria, resistencia y dignidad.
Llegué tarde
Reconozco que llegué tarde a la voz de Mercedes. Llegué tarde, pero llegué para quedarme.