Quilmes y Amaicha

Las ruinas de Quilmes y Amaicha del Valle fueron dos de los lugares que más me sorprendieron en mi visita a Tucumán. Había leído que Amaicha es uno de los lugares en los que la Pachamama es aún más que un mito o una tradición y esta fuerza femenina fue apareciendo durante toda mi estancia en esta zona de los Valles Calchaquíes.

Quilmes y Amaicha

Índice

La Pachamama y su fuerza femenina

Ya os hablé de mi visita a Tinku Kamayu y de como “el muchacho” me hizo regresar a la época en la que mis brazos servían a mi madre y a mi abuela para organizar sus madejas. Pero no fue la única conexión con las mujeres importantes de mi historia.

En Amaicha conocí a Silvia Villalba y sus relatos me hicieron recordar las paellas de mi tía Joaqui en su visitas al pueblo. Para acabar de cerrar el círculo, durante mi visita a Tafí, Paula y Clara me invitaron a tomar mate. “Todo el mundo nos conoce como las hermanas González”, me comentan. Las hermanas González. El apellido de mis tías maternas. El mismo apellido que compartimos Irene, Elena y yo. Vidas cruzadas una vez más.

La Pachamama y su fuerza femenina
La Pachamama y su fuerza femenina

Amaicha del Valle es considerada uno de los principales centros de preservación de las tradiciones indígenas del noroeste argentino. Allí la Pachamama no es solamente una figura simbólica o folclórica: sigue siendo una presencia viva en la cosmovisión de muchas familias de origen diaguita-calchaquí.

La Pachamama, cuyo nombre suele traducirse como “Madre Tierra” o “Madre del Mundo”, representa la fuerza generadora de la naturaleza, la fertilidad, el equilibrio y la reciprocidad entre las personas y su entorno. En la visión andina, la tierra no es un recurso para explotar, sino un ser vivo con el que se establece una relación de respeto y agradecimiento.

Máscara de la Pachamama en el museo de Héctor Cruz
Máscara de la Pachamama en el museo de Héctor Cruz

Museo de la Pachamama

El museo Pachamama es un centro de interpretación creado por el pintor, escultor y artesano autodidacta Héctor Cruz. Las esculturas que decoran los patios son bonitas y las salas de etnología y geología interesantes, pero creo que no volvería a pagar los 10000 pesos de entrada. Más aún después de enterarme que su artífice es el mismo que aquel que decidió construir un hotel en el interior de una reserva arqueológica tan importante como las ruinas de Quilmes.

Las ruinas de la Ciudad Sagrada de los Quilmes

Cuando cae la noche sobre las Ruinas de Quilmes y la luna asciende sobre los cerros, los cardones adquieren una presencia inquietante. Los antiguos pobladores decían que no eran simples cactus, sino guerreros transformados por fuerzas sagradas para custodiar eternamente la tierra que defendieron. Bajo la luz plateada parecen centinelas inmóviles, alineados sobre las laderas como si aún aguardaran una señal para entrar en combate. Quizás por eso, en los Valles Calchaquíes, cada cardón es mucho más que una planta: es memoria convertida en paisaje.

Ruinas de la ciudad Sagrada de los Quilmes
Ruinas de la ciudad Sagrada de los Quilmes

Visitar las Ruinas de Quilmes

Toda la información sobre horarios, tarifas y transporte se encuentra en la página web oficial. Para llegar hasta las ruinas en transporte público deberás utilizar uno de los autobuses que circulan Por la ruta 40 entre Cafayate y Tucumán, solicitar parada en la entrada a las ruinas y desde allí caminar 5km.

Ruinas de la Ciudad Sagrada de los Quilmes
Ruinas de la Ciudad Sagrada de los Quilmes

Mi recomendación es recorrer la Ciudad Sagrada de Quilmes acompañado de un guía. Si vas solo, encontrarás un lugar precioso pero te perderás toda la historia que esconden sus piedras. Seba Pastrana es una excelente elección.

Seba Pastrana

Este guía diaguita calchaquí, nacido y criado en Amaicha del Valle, se ha propuesto contar esa parte de la historia que no sale en los libros de texto mediante sus visitas turísticas. “La otra historia” es su propuesta para recorrer las ruinas de Quilmes. No te arrepentirás.

Hoy es 25 de mayo. Día de la patria en Argentina. Sentados en el patio de su casa Amancay y compartiendo un mate, Seba comienza a contarme “la otra historia”. –En Argentina celebramos a todos los nuevos próceres –refiere –parece que todo empezó tras la llegada de los españoles. Nadie habla de esos “antiguos próceres” que ya vivían aquí antes y se defendieron hasta que no pudieron más –.

25 de mayo en Amaicha del Valle
25 de mayo en Amaicha del Valle

Las ruinas que hoy contemplamos no son solamente vestigios arqueológicos. Son el legado de al menos tres generaciones de guerreros y caciques quilmes que heredaron una misma causa: defender su tierra. Desde Juan Calchaquí hasta Iquín, pasando por Chalemín, más de un siglo de resistencia convirtió a Quilmes en uno de los símbolos más poderosos de la lucha indígena en la historia argentina.

–Nosotros heredamos esa defensa del territorio y hemos conseguido que las tierras de Amaicha pertenezcan a su comunidad – continúa orgulloso Seba. Los acordes de cuando tenga la tierra suenan en mis oídos. Su mirada brilla mientras observa el paisaje. No puedo resistirme a pedirle la foto que veis bajo estas líneas.

Sebastián Pastrana
Sebastián Pastrana

La excursión a Quilmes desde Amaicha cuesta 100000 pesos para 4 personas, pero pensando en aquellos que viajamos solos. Seba se ha reinventado con una propuesta en moto para una persona por 30000 pesos. El viaje en moto entre los cerros calchaquíes es ya de por si un espectáculo.

Visitar las ruinas de Quilmes
Visitar las ruinas de Quilmes

Un poquito de historia

Quilmes no es solo un sitio arqueológico. También es un símbolo de resistencia. Durante las Guerras Calchaquíes, los quilmes fueron uno de los pueblos que más tiempo resistieron el avance español. Tras décadas de enfrentamientos, fueron derrotados en 1667 y miles de sobrevivientes fueron obligados a caminar hacia las cercanías de Buenos Aires, en un traslado forzoso que diezmó a gran parte de la población. La actual ciudad bonaerense de Quilmes conserva el nombre de aquel pueblo desterrado.

Las ruinas hoy

Entre las montañas que rodean la Ciudad Sagrada de Quilmes sobreviven historias que no figuran en los registros oficiales, pero que siguen vivas en la memoria local. Una de ellas cuenta que, durante la caída de la fortaleza indígena, varias mujeres eligieron arrojarse desde los riscos antes que enfrentar el cautiverio impuesto por los conquistadores. Hoy en día, esa montaña aparece decorada con un deje o collar que recuerda a aquellas mártires.

Cerros rodeando las ruinas de Quilmes
Cerros rodeando las ruinas de Quilmes

Lo que hoy contemplamos en Quilmes es apenas una ventana al pasado. Las paredes reconstruidas que serpentean por la montaña ocupan unas pocas hectáreas de un asentamiento que llegó a extenderse por cerca de cien. Más allá del circuito turístico, aparecen los restos del pucará. La ladera continúa cubierta de cimientos, terrazas y estructuras apenas visibles entre las piedras. Cada una de ellas guarda historias que la arqueología todavía no ha terminado de revelar.

Seba me hace una petición: “Mira al suelo. Así podrás encontrarte con las huellas de los que aquí vivieron”. Restos de cerámica, piedras talladas, pinturas. Caminar por Quilmes es recorrer una ciudad que, en gran medida, sigue enterrada bajo el mismo paisaje que la protegió durante siglos.

También me señala unos álamos a lo lejos. Ese es el pueblo actualmente. “A pesar del arcabuz, la espada y el destierro, el pueblo de los Quilmes está de pie” termina el documental sobre las ruinas en el centro de interpretación. 60 familias viven allí hoy. Descendientes de aquellos pocos que pudieron huir a las montañas.

Así arriba como abajo

Somos los últimos en bajar del pucará. Recorremos las ruinas prácticamente solos. Justo antes de la salida, Seba me muestra unos agujeros redondeados en la roca. Son lugares astronómicos y espirituales me explica. Se utilizaban para observar el cielo a través de su reflejo. “Todos tienen su estrella y, el que no la tiene, la tendrá”.

Lugar astronómico en Quilmes
Lugar astronómico en Quilmes

Así arriba, como abajo. Hananpi jina, uranpi jina. El reflejo de las nubes en el río Santamaría hace que esa frase vuelva a mi memoria mientras regresamos a Amaicha. La Pachamama vuelve a hacerse presente.

Así arriba como abajo
Así arriba como abajo

¿Cómo llegar a Amaicha del Valle?

La empresa Aconquija recorre los valles de Tucumán desde San Miguel hasta Cafayate. Puedes encontrar lasa tarifas y horarios en Plataforma 10 o en las boleterías de las terminales.

También existen remises para moverse entre los distintos pueblos o ir hasta las ruinas de Quilmes.

Remises de Amaicha
Remises de Amaicha

Comer, beber y dormir en Amaicha del Valle

Dormir en Amaicha del Valle

Durante mi visita a Amaicha me alojé en una casa particular. Podrás encontrar numerosas opciones en los alrededores del pueblo. Eso sí, si viajas sin movilidad, asegúrate de que el lugar elegido no esté muy alejado del centro.

Casa Amancay
Casa Amancay

Una muy buena opción es Casa Amancay. El emprendimiento local de Seba Pastrana, dedicado desde hace más de 15 años al turismo rural comunitario.

Comer y beber en Amaicha

Terramama

Este lugar me llamó la atención desde el primer día que lo vi. En su puerta un cartel: menú 7500 pesos. Pero la puerta estaba cerrada. Al día siguiente volví para tomar un café y me sorprendí al servirme un churro para acompañarlo.

Terramama
Terramama

Mientras esperaba el autobús para partir hacia Tafí, regresé al Terramama para tomar otro café y entonces se dio la charla con Silvia, su dueña. Silvia me cuenta que sus orígenes son españoles. Su madre era de Oliva (Comunidad valenciana) y llegó a Tucumán con 15 años escapando de la guerra. “Odiaba que me pusiera remera roja, pero yo no sabía por qué. Cuando ya era muy mayor llegó a contarme que le recordaba a los uniformes de las milicianas y la causaba terror que pudiera pasarme algo. Fue muy duro descubrir que lo había sufrido en silencio durante tantos años…”

Silvia Villalba
Silvia Villalba

De esa influencia valenciana surge la tradición de desayunar churros en las festividades patrias. También las certezas de naranja con chocolate y el café con canela. Le pregunto por la paella y… ¡por supuesto! La paella no podía faltar en cada una de las reuniones familiares. “Cuando se retiraron, mis padres se trasladaron aquí, a Amaicha. Mi mamá hacía que mis hermanos trajeran de Tucumán ramas de naranjo. Si no, no había paella”. Su relato me hace sonreír. Me recuerda a mi tía Joaqui viajando a Viti con su bolsa de garrofón porque no podía preparar una paella valenciana sin esta legumbre. Una vez más vidas cruzadas.

Comedor “lo de Cata”

Este comedor solo abre a mediodía. Se sitúa en la carretera de Amaicha a Tucumán, frente a la maderera Santa Rosa, junto un altar al Gauchito Gil y a escasos 10 minutos caminando desde Amaicha. Aquí podrás degustar comida casera a un precio irrisorio. El menú cuesta 6000 pesos y el día que fui había un guiso de fideos caseros con albóndigas que no pude acabar.

Aunque en el pueblo todo el mundo lo conoce como “lo de Cata”, en Google maps aparece como comedor Jorgito, el nombre de su hijo.

Lo de Cata
Lo de Cata

Altos de Amaicha

También en la carretera hacia San Miguel se encuentra este hotel Boutique. Tiene una carta amplia y los precios no son tan elevados como se podría esperar de un lugar así. Este plato de lomo a la pimienta cuesta 24000 pesos. Además, es uno de los pocos lugares en Amaicha que acepta tarjeta de crédito sin comisiones.

Altos de Amaicha
Altos de Amaicha

Rancho Candelaria

Este restaurante se encuentra junto a la plaza de Amaicha y ofrece comida típica y noches de peña y folclore en directo. La humita al plato estaba deliciosa y su precio fue de 13000 pesos.

Rancho Candelaria
Rancho Candelaria

Delivery

Si estás alojado en alguna casa en la periferia, el delivery es muy buena opción para la cena. Me habían recomendado el “sándwich chacarero” de manos norteñas, pero estaba cerrado el día que pedí a domicilio así que probé el sanguche de milanesa de Jovita.

MANOS NORTEÑAS: (+54) 93815243908

JOVITA YAPURA: (+54) 93816831332

Sanguche de milanesa
Sanguche de milanesa

Bodega comunitaria “Los Amaicha”

Pásate por mi post sobre los Valles Calchaquíes para saber más sobre ésta y otras bodegas de altura.

¿Qué ver en Amaicha del Valle?

Amaicha del Valle mantiene un fuerte vínculo con sus raíces ancestrales. Ubicada a unos 2.000 metros sobre el nivel del mar, esta pequeña localidad tucumana es reconocida por su comunidad indígena, considerada una de las más antiguas del país con continuidad territorial. 

Los mayores atractivos de la zona se encuentran en los alrededores: las ruinas de Quilmes, los Valles Calchaquíes y la ruta 40. También es muy recomendable una visita a la bodega comunitaria de los Amaicha.

El desierto de Tiu Punco

Un paisaje que parece sacado de otro planeta: formaciones erosionadas, arena rojiza y montañas modeladas por millones de años de viento. Este es uno de los lugares que me queda pendiente para una próxima visita. Seba tiene excursiones a este lugar con y sin cena, pero su moto decidió estropearse y no pudimos ir.

El Dique Los Zazos y la Cascada El Remate

Una combinación perfecta de naturaleza y senderismo. El dique refleja los cerros calchaquíes y desde allí parten recorridos hacia la cascada El Remate, uno de los rincones más fotogénicos del valle. 

Observatorio de Ampimpa

A pocos kilómetros de Amaicha se encuentra Ampimpa, conocido como el “Balcón de los Valles”. Sus más de 2.500 metros de altura y la escasa contaminación lumínica lo convierten en uno de los mejores lugares de Argentina para observar estrellas. Allí funciona el observatorio astronómico más famoso de la región.

La Virgen tallada

A la entrada de Amaicha del Valle, una Virgen emerge de un antiguo algarrobo como si hubiera nacido de la propia tierra. Tallada por el escultor alemán Ludwig Schumacher, la figura no se muestra perfecta ni distante: se inclina levemente, como quien tropieza en el camino.

La virgen tallada
La virgen tallada

En un valle donde conviven la memoria quilme, la Pachamama y las tradiciones cristianas, la escultura parece recordarnos que la espiritualidad no siempre se encuentra en los templos; a veces habita en la madera, en la montaña y en las historias que los pueblos deciden conservar.

Museo de la Pachamama

Ya os conté un poco de este museo en la primera parte del artículo. Es un lugar lindo para visitar, pero tengo un sentimiento contradictorio con respecto a la construcción de su hotel en el yacimiento de Quilmes.

Medicina ancestral de los Amaichas

En una de las salas del museo me encontré con esta muestra de hierbas medicinales. Más tarde Sebas me contó que realizaron un documento sobre medicina ancestral junto a UNICEF. Este documento es de acceso abierto, podéis encontrarlo aquí.

Medicina ancestral
Medicina ancestral

¿De Quilmes a Tucumán o la ruta 40?

Desde Amaicha y Quilmes tienes dos opciones para continuar viaje. La primera es seguir la mítica ruta 40 hacia el norte o hacia el sur según te cuento en este otro artículo. La otra opción es viajar hacia Tucumán atravesando Tafí del Valle y la reserva de los Sosa como detallo aquí.

Hasta aquí el post de hoy. ¡Nos leemos en breve!

¡Nos leemos en breve!
¡Nos leemos en breve!

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