Argentina y un mandala llamado Suramérica

Un mandala llamado Suramérica
Un mandala llamado Suramérica

Un mandala llamado Suramérica

Viajar, contar, viajar. Está frase de Leila Guerriero lleva dando vueltas en mi cabeza desde que su Zona de obras cayó en mis manos hace un par de años. Viajar es fácil. Contarlo, no tanto. No soy periodista ni fotógrafa de formación. Escribo y hago fotos para ordenar mis pensamientos. Hago fotos y escribo para tratar de comprender mejor el mundo que me rodea. ¿Por qué no escribir también para contarle a los demás lo que por aquí acontece? Al fin y al cabo, tampoco siguieron caminos convencionales figuras como Vivian Maier, Nellie Bly o la propia Leila.

Volver para contarlo. Contarlo para no olvidar. 

En los últimos años he tenido la suerte de recorrer varios países del mundo. Viajar, encontrar rincones mágicos, perderme por lugares de ensueño… pero, sobre todo, descubrir nuevas culturas y conocer a sus gentes. Las personas son las que hacen el viaje. Los pequeños detalles. Los encuentros y los momentos compartidos. 

Esos momentos compartidos me empujaron a escribir estas crónicas sobre Suramérica. Quizá el lugar donde más feliz he sido viajando durante toda mi vida. Decenas de historias por contar. No encontrarás en estas líneas grandes descripciones de los maravillosos paisajes de este continente, para eso están los posts del blog. Aquí hallarás pequeños retales de mis aventuras por el cono sur. Una mirada subjetiva y sesgada. Mi humilde opinión.

Me encanta la descripción de Kapuscinsky sobre el continente africano. “Todo un océano, un planeta aparte, todo un cosmos heterogéneo y de una riqueza extraordinaria.” Y si África es un océano, ¿como definir Suramérica? No voy a usar el manido “crisol de culturas”. Para mí Suramérica es un Mandala. Cientos de figuras geométricas. Miles de colores. Geometría y colores que se entremezclan entre sí para formar un todo. Cada pequeño lugar con su idiosincrasia y tradiciones. Todos ellos conectados por líneas invisibles. Millones de piezas que forman un mosaico casi perfecto. 

Pero no pienses en el típico mandala tibetano. No me refiero a esa imagen simbólica y espiritual que ayuda a la meditación. América del sur es universo mandala lleno de fuerza y movimiento, un mandala andino. Los mandalas andinos no son mapas, son formas de mirar el mundo. No organizan el espacio, sino las relaciones. No son estáticos. Sugieren movimiento, viaje y transformación. Así en el viaje cada uno armaremos nuestro propio mandala. Un mandala de experiencias, encuentros y paisajes.

Movimiento y evolución. Aprendizaje y crecimiento.

Multicolor y geométrica es también la Whipala. El símbolo de las comunidades originarias. Un símbolo de identidad cultural, resistencia y unidad. Un mapa sin fronteras, un tejido de pueblos. La representación del equilibrio entre diferencias. 

Argentinos, chilenos y uruguayos; paraguayos, bolivianos y brasileños; peruanos, colombianos y venezolanos; ecuatorianos, guyaneses y surinameses. Guaraníes, wichís y chorotes; chanés, chulupís y tobas; Tapietes, pilagas y mocovís; mapuches, tehuelches y yamanas; quechuas, aymaras y arawak; collas y diaguitas; patagones y charrúas… cientos de pueblos y a la vez uno solo. 

Me quedan muchos lugares por visitar y muchos rincones que conocer pero, de a poquito, voy coloreando este enorme mandala que es América del Sur. En los próximos capítulos te cuento que colores tienen los países en mi mandala particular. ¿Coinciden con los tuyos?

Índice

Argentina

En mi particular mandala suramericano Argentina es roja y azul. ¿El rojo y azul de los cuervos de San Lorenzo? También, pero no. El rojo de sus cerros y el azul de sus glaciares. El azul de su bandera y el rojo de los corazones y el calor de sus gentes. También es verde y amarillo. El verde de sus yungas y sus bosques, el amarillo de su choclo y ese sol brillante. El blanco de sus salares y el marrón de sus montañas…¡Para colorear Buenos Aires necesitaría la paleta completa!

Caminando por Puerto Madero, Jenny hizo la mejor definición de la capital argentina que he oído nunca. “Es como si hubieran encargado un trabajo colaborativo en clase y a cada grupo le hubiera tocado un barrio”. -Yo en Puerto Madero quiero rascacielos, yo grúas y almacenes antiguos ¿No será demasiada mezcla? Yo creo que queda bien. ¡Falta un barco! Dale. Recoleta ¿qué decidistéis? Palacios y jardines. Bien. -¡Boca! ¿Qué estáis haciendo? Teníamos crayones nuevos y había que usarlos-.”

Argentina y un mandala llamado Suramérica.
Argentina y un mandala llamado Suramérica.

Muchos y muy diferentes colores he ido encontrándome en mis viajes por el país argentino. Intentaré acercaros algunos de los rincones más perdidos de los mapas en las crónicas de las siguientes páginas. Espero que disfrutéis leyéndolas al menos una parte de lo que yo disfruté con estas historias.

Carolina Condori y la Quebrada de las Señoritas

Publicada originalmente en Los viajes de Etheria: “Quebrada de las Señoritas” en febrero de 2025.

En la ahora archiconocida y megaturística quebrada de Humahuaca aún quedan rincones maravillosos que pocos se animan a conocer. Entre ellos se encuentra la Quebrada de las Señoritas. Uno de esos lugares rodeados de los cerros colorados propios del norte argentino.

Son las 6.45 de la mañana. Me encuentro con Josefina, Agustina y Estefanía en Humahuaca. Son las sobrinas de Carolina y mis compañeras en la excursión de hoy. Nos desplazamos hasta Uquía en camioneta. Allí nos espera Carolina, la energía hecha persona. Llega también Hebe, la sexta integrante del grupo de hoy y nos dirigimos hacia la entrada del parque. La puerta aún está cerrada. Pagaremos al salir, pero esta es la mejor hora para visitar la quebrada. Pasamos por un lateral.

Iniciamos la visita subiendo a un pequeño mirador, una curiosa formación rocosa colorada, que sirve de ventana. Las luces de la mañana empiezan a bañar los cerros. Tata Inti aparece. Unas vistas espectaculares. “El amanecer es la mejor hora para visitar la quebrada”, nos vuelve a repetir Caro. Por el momento, estamos de acuerdo. Vale la pena el madrugón.

Comenzamos a caminar por el lecho del río, ahora seco. Por el camino vamos descubriendo la vegetación y las aves. Chatas, picaflores, cóndores y águilas habitan el lugar. Pasacana, molle, chañar, distintos tipos de cardones y numerosos yuyos o plantas medicinales. Caro conoce cada planta, sus propiedades y la manera de usarlas. Le digo que si no ha pensado en escribir sus conocimientos. -Sí. Estoy escribiendo, quiero hacer un libro. Llevo 3 años, se tarda mucho-. No te preocupes, sin prisa. Pero espero leer ese libro, que toda esa sabiduría no se pierda.

Chata y pasacana en la Quebrada de las Señoritas
Chata y pasacana en la Quebrada de las Señoritas

Siempre que hablo aparece esa chata. Es alguien que viene a visitarme.” Nos dice Caro.

Mientras avanzamos, Caro nos habla también de su historia y sus orígenes. Ese Condori la delata.—Mis ancestros vivieron siempre en la Quebrada, en Uquía, mucha de mi familia vive aún aquí. Yo viví un tiempo en Brasil y he viajado bastante, pero, al final, decidí volver. Disfruto de mi trabajo y me encanta contar la historia de los cerros, la de mis antepasados y la mía a los turistas-.

Esas historias han pasado de generación a generación y ahora llegan a nosotros gracias a Carolina. Historias transmitidas mediante palabras y canciones. Esas historias nos acompañan durante todo nuestro recorrido por la quebrada. Esas historias hacen que este sea un día inolvidable. 

Primera parada y primera copla

Alcanzamos un pequeño molle que nos da sombra y hacemos un alto en el camino. -¿Os habéis fijado en el camino?- Las últimas lluvias han movido piedras enormes. -La quebrada es peligrosa. Las tormentas crean riadas en minutos. Y, si estás dentro, será muy difícil salír.- Caro habla desde su propia experiencia. Debemos hacer caso a la naturaleza y no desobedecer a los que más saben, los autóctonos y los mayores. -Solo una vez me encontró aquí la lluvia. Un mal presagio. Ya no entro si veo nubes en el cielo-. Por suerte para nosotras, la última lluvia fue hace 4 días y hoy el cielo nos recibe azul y radiante. Gracias Pachamama.

Carolina Condori y la Quebrada de las Señoritas
Carolina Condori y la Quebrada de las Señoritas

Tras esta historia y enseñanza. Caro nos deleita con la primera copla de hoy. Una zamba que acompaña con su pañuelo. Le canta a los cerros, se dirige a ellos. Y el eco de los cerros devuelve y amplia su voz. Nosotras somos espectadoras de lujo de esta magnífica comunión. Solo podemos escuchar y sentir la emoción. Bravo Carolina.

Seguimos caminando y llegamos a donde la quebrada empieza a estrecharse. Las paredes se acercan. Los colores se intensifican. Rojo, blanco, negro, amarillo… Hemos caminado unos 3 km en ligero ascenso y a casi 3000m de altitud, pero ni el cansancio ni la puna se sienten cuando estás disfrutando. Llegamos a la entrada de la cueva y, en la sombra, Caro nos cuenta la historia de la quebrada.

Entramos en una pequeña cueva. Apenas una grieta en la roca. Ascendemos durante varios metros por un estrecho pasillo. Menos mal que dejamos las mochilas fuera. Avanzamos hasta encontrar un punto ciego, con un respiradero sobre nuestras cabezas. Se siente la energía del lugar. Nos encontramos en el corazón del cerro.

El camino de vuelta

Comenzamos a bajar. El paisaje de la quebrada desde aquí arriba es abrumador. ¡Cómo ha cambiado todo con el avance del día! ¡Qué juego de luces nos tenía preparado! Precioso. Ya os decía que esta era la mejor hora para venir. Confirmamos. Además son las 10 de la mañana y llevamos más de 3h solas en este magnífico lugar. El calor empieza a apretar. Buen momento para iniciar el descenso.

El cerro que vemos a lo lejos, tras el pueblo de Uquía, acaba de ser vendido. ¿Cómo es posible? Lo ha comprado un promotor chino que piensa hacer casas y hoteles para 4000 personas. El pueblo está en contra. Van a movilizarse. -Si apenas tenemos agua para los mil habitantes que somos ahora. ¿Cómo haremos cuando seamos 5000?- El proyecto también asusta a nivel medioambiental e histórico. ¿Cómo es posible que esto pase en la mitad de la Quebrada de Humahuaca, un lugar patrimonio de la humanidad? Al igual que pude comprobar en Catamarca, las grandes empresas multinacionales hacen peligrar la vida de las comunidades.

La segunda copla

Seguimos descendiendo y, mientras caminamos, Caro entona otra de sus coplas. No queremos dar un paso más. El ruido de nuestras pisadas interrumpe la magia. Solo queremos escuchar en silencio y disfrutar de este momento único. Nosotras, los cerros y el sonido de la voz de Carolina.

Coplas del norte
Coplas del norte

Antes de llegar a la salida. Una última sorpresa. ¿Queréis que visitemos el cañón de las 13 vueltas? Por supuesto. Aquí empezamos a encontrarnos con algún pequeño grupo de turistas, pero aún son pocos. Podemos visitar el lugar prácticamente solas.

Este cañón me recuerda mucho a la entrada de Petra. Paredes rojas y lisas moldeadas por el agua. -Ha llovido mucho- dice Carolina. Estoy descubriendo un cañón nuevo. El agua se ha llevado todo el ripio que cubría el suelo y ha dejado al descubierto la piedra rojiza del fondo. Eso sí, también ha creado algunos escalones naturales que hacen que en algunos lugares obligan a pequeños gestos de escalada para avanzar.

Continuamos hasta el final del cañón descubriendo sus espectaculares rincones. ¿Petra? ¿Cañón del Colorado? ¿Antílope Canyon? Todos con zonas similares. Todos espectaculares en su singularidad.

Llegamos al final del cañón, al anfiteatro. Allí hay un pequeño grupo de turistas y oigo a uno de ellos decir “que curiosa la señora”. No sabe que está ante historia viva del lugar. Hago mías las palabras de un visitante previo: “Dentro de poco la gente vendrá a verte a ti Carolina, no a la quebrada.” Y si. Para mí ambas son una. La quebrada tiene parte de Carolina y Carolina tiene parte de la quebrada.

Para cerrar el día, Caro entona la copla con la que agradece a la Pachamama. Magia una vez más. Gracias.

Una gallega en Iruya

Publicada originalmente en Los viajes de Etheria: “Una gallega en Iruya” en mayo de 2025.

Entre los colorados cerros del norte se encuentra también la población de Iruya. Una gallega en Iruya. Si me lees desde España seguro que estás pensando que se me ha ido la pinza. Si me lees desde Argentina es posible que le encuentres sentido a la frase. Y, si formas parte de Zapato Veloz Coyita, no tengo duda de que lo has leído cantando. Esta crónica no podía ser otra cosa que una Pandeirada Sideral.

Caminos del Norte en Foco es un proyecto de Nico y Juan que busca compaginar la fotografía con la maravillosa región del norte argentino. Este viaje superó todas mis expectativas. Gracias chicos por organizar un recorrido espectacular y acompañarlo de buena onda y buen vino. Gracias también a Pitu e Iván por compartir estos días de puro disfrute y desconexión. Aunque a veces olvidáramos que habíamos venido a hacer fotos, alguna acabamos haciendo. 

Una noche con los Lamas

Llegamos a casa de la familia Lamas al atardecer. En Hornaditas, en plena Quebrada de Humahuaca, vive esta familia de origen diaguita. Desde hace años han decidido ofrecer su casa y su hospitalidad a los turistas como nosotros. 

Nos reciben con un té de muña muña para calentar el espíritu. No en vano, nos encontramos a más de 3000 metros de altitud y la puna empieza a hacerse presente.

La casa de los lamas es un museo en si mismo. Es imposible dejar de fotografiar cada detalle y cada rincón. Pronto Clarita nos hace soltar la cámara. Es la hora de la chacarera. Muchas risas y no tanto ritmo acompañan nuestros bailes. Pero la altura se nota, dejamos el ejercicio físico y montamos una timba de UNO. Mientras tanto, Clarita, Héctor e Ismael van preparando la cena. Carne de cabrito y llama a la brasa. Queso de cabra. Papas, papines y choclo. Una cena a base de productos de proximidad, una cena Kilómetro 0.

A la mañana siguiente, Visitamos las plantaciones de maíz mientras Héctor habla de su ascendencia. -Nosotros somos diaguitas, los incas llegaron más tarde y nos invadieron. Después llegaron también los españoles. Pero nosotros nos reconocemos diaguitas de Hornaditas.- Refiere mientras nos muestra los diferentes tipos de choclo.

Héctor Lamas y su plantación de Choclo
Héctor Lamas y su plantación de Choclo

Iruya

Tras despedirnos de la familia Lamas al completo, (hoy se celebra el día del trabajo y han venido a comer su hija, su yerno y su nieto Lolo), ponemos rumbo a Iruya. Nos esperan 57 km de ripio que nos llevarán casi 2h de viaje. Un tractor amarillo. Pandeirada Sideral. Mates charros. No te esperabas este hilo musical ¿eh?

Después de una hora de viaje, alcanzamos el Abra del Cóndor, mirador situado a 4000msm y punto fronterizo entre las provincias de Salta y Jujuy. Un poco más adelante un cartel llama nuestra atención: fotos. Aquí obtenemos las famosas vistas del pueblo de Iruya, escondido entre las montañas. Más y mejores vistas logramos tras ascender hacia el mirador del cóndor. ¡Soy el rey del mundo!

Una gallega en Iruya
Una gallega en Iruya

Para cerrar el día de la mejor forma posible nos dirigimos al comedor de Poroto. Allí Patricio de Iruya, Payru para los amigos, dará un concierto esta noche. Payru empieza con su repertorio y es imposible no seguirlo. Cantos y bailes. Chacareras y cuartetos. Se va la luz, pero nadie quiere abandonar la fiesta. “Cierren la puerta, echen la llave que del Poroto nadie se va”.

San Isidro

Nos dirigimos a nuestra próxima parada, el pueblo peatonal de San Isidro. Para acceder a él hay que cruzar el río en varias ocasiones. Tenemos suerte. Las crecidas veraniegas destruyen el camino cada año y, en muchas ocasiones no se puede acceder en vehículo.

Las vistas durante el camino son espectaculares. Disfrutarás de cada paso. Querrás hacer una foto en cada rincón. Hacemos una primera parada en la zona de unión entre los ríos Milmahuasi y Colanzulí. Aquí podemos ver como durante un tiempo las aguas de ambos ríos no se mezclan, corren separadas.

Dejamos la camioneta estacionada y subimos los 56 escalones que dan acceso al pueblo. Un pueblo detenido en el tiempo. Los burros campan a sus anchas por las estrechas y empedradas calles. El silencio gobierna el lugar. Los lugareños saludan a los pocos turistas que llegan hasta aquí.

San Isidro
San Isidro

Siguiendo las flechas amarillas. Allí donde el pueblo termina. Allá donde se escucha el silencio. Allí nos espera Edmundo para abrirnos las puertas de su posada. Bienvenidos a Los Álamos.

Seguimos caminando para alcanzar el mirador de San Isidro y su cementerio. La última puerta. Más que para Zapato veloz esto va para la portada de un disco de Dark Metal. Volvemos a casa para cenar. Nos espera un delicioso guiso. Juan baja a por vino para acompañar la cena y se encuentra con Dulce. Es la misma niña que fotografió hace 6 años. Merece una segunda toma. Las estrellas nos acompañan en el camino de regreso. La luna es testigo de nuestra felicidad.

Pueblo Viejo y la Virgen de Fátima

De camino a Abra Pampa nos encontramos con la fiesta patronal de Pueblo Viejo. La Virgen de Fátima. Por un momento nos creemos Cristina García Rodero (ojalá) y nos entremezclamos con la gente para fotografiar la romería.

Gaucho en la romería de Pueblo Viejo
Gaucho en la romería de Pueblo Viejo

Varios de los lugareños también se acercan y nos invitan a chicha y gaseosa. Gracias. Un lujo compartir estos momentos. Estamos tentados a quedarnos a la comida popular, pero queremos llegar a la laguna de Pozuelos antes de que anochezca. Será para la próxima.

Arete Guazú

Publicada originalmente en Los viajes de Etheria: “Descubrir el norte” en abril de 2024.

Saqué esta foto de Rafael, el flautero, en 2026. No hay entierro del Arete en Yacuy si el no está. Él marca el ritmo de la música en el pin pin de Yacuy. El sonido de la flauta es responsabilidad de los hombres de su familia desde hace muchos años. “Su papá era increible. Cuando el tocaba la flauta era que te llamaba. Era imposible no unirse al baile”.

Arete Guazú en Yacuy
Arete Guazú en Yacuy

17 de marzo de 2024. Momento mágico. Momento para recordar. Aquí no se celebra San Patricio. Es el fin del carnaval. El cierre del pin pin en Yacuy. El entierro de los demonios. Pepe me invita a pimpinear. Vivir este momento con la comunidad es muy especial. No puedo estar más agradecida. Yasoropai. 

El Arete Guazú quiere decir día verdadero o grande. Algunos lo traducen como fiesta grande del pueblo guaraní. Antiguamente este festejo se llevaba a cabo en la época del cultivo, solo si había habido una buena cosecha. Actualmente, se realiza en la fecha del carnaval. Esta fiesta mayor se rige por el tiempo de cosecha del maíz, un reloj que no es calendarizado, sino que será la pachamama quien ponga el momento de inicio y fin. La tierra y sus ciclos son las que mandan y marcan los compases temporales de la fiesta.

Una vez que se ha realizado el desentierro, haciendo la ceremonia, ofreciendo bebida y otros vicios al KAA IYA, se danza alrededor, hasta llegar a la casa de las familias que invitan. Las tonadas del arete ”pin, pin”, son ejecutadas por un temimbt o flauta, pingullo o quena, varias angua o cajas, y la angüa guazú que es un tambor grande. Al finalizar los días festivos del arete, no debe quedar ninguna máscara en la casa porque podría traerle alguna enfermedad a la familia. Por eso, se tiran al río todas las máscaras, para que la corriente de agua se lleve todo. Lo mismo las personas, deben sumergirse en el agua para limpiar su cuerpo de todas las impurezas.

Comemos en casa de Pepe y sus hijos salen corriendo al oír el paso de la música del pin pin. Vuelven diciendo que el agüero pepo casi los moja y que quieren hacer sus máscaras. Los ayudamos a hacer unas máscaras de cartón que solo Pepe tiene idea de como confeccionar. Nahuel y yo ejercemos de apoyo moral. ¿Qué es el agüero pepo? Significa máscara alada y las hacen los niños mayores y los adolescentes para taparse la cara durante el carnaval. Cazan un cuervo y utilizan sus alas, sujetas con un palo, para decorar las diferentes máscaras.

Máscara agüero Pepo en el Arete de Yacuy
Máscara agüero Pepo en el Arete de Yacuy

Es el fin del carnaval y hay que devolver a los demonios a su encierro. La fiesta ha empezado el viernes y durante todo el fin de semana se han estado oyendo la gaita y el tambor. Pero hoy es el día grande. Toda la comunidad está en la calle para cerrar el carnaval. El baile se va moviendo por las distintas casas donde los músicos han sido invitados a compartir para levantar a todos los demonios que puedan haber quedado por allí. 

En carnaval vale todo. Los demonios están libres. Así entre bailes, pintura, vino, giros y saltos la comitiva se va moviendo de patio en patio. Finalmente, el grupo se establecen en un gran galpón. Allí continúa la fiesta. Allí el pin pin se baila alrededor de un gran algarrobo. Un baile circular y repetitivo que empuja al trance. Representa unidad comunitaria y movimiento cíclico. El árbol funciona como un eje central ritual, alrededor del cual gira la danza. Es una especie de “axis mundi” (centro del mundo en lo simbólico). Conecta lo humano con lo espiritual y marca el espacio sagrado donde ocurre la fiesta. 

Arete Guazú
Arete Guazú

Se reúnen aquí porque es el único que queda. Cortaron todos los árboles donde se bailaba el pin pin menos este. El algarrobo es uno de los árboles más importantes del Chaco. Proporciona alimento (vainas para harina y bebidas como la aloja), da sombra y refugio y está ligado a la vida cotidiana y la subsistencia. Por eso, muchas comunidades lo consideran un árbol casi sagrado o de gran valor cultural.

En algunas ocasiones varias personas con máscaras irrumpen en la fiesta. Son los “toros”. Persiguen a la gente, generan juego, susto y risa. Representan la fuerza bruta, lo salvaje y lo caótico. Es una forma ritual de romper las normas cotidianas. Cuando el flautero decide terminar el carnaval, inicia su camino. Toda la comitiva lo sigue bailando por las calles. Cuál flautista de Hamelin nos conduce hacia el río. Allí el agua se llevará a los demonios hasta el próximo año. Allí se depuran los instrumentos, los ropajes y se destruyen las máscaras. En el río se bailan los últimos compases del pin pin. Toda la comunidad danza al compás con los pies dentro del agua (y algunos mucho más que los pies). 

¿Demonios enterrados hasta el año que viene? Fin de fiesta para el recuerdo.

Río Pilcomayo. El Río Indomable

Publicada originalmente en Los viajes de Etheria: “Río Pilcomayo: el río indomable” en abril de 2025.

El año siguiente, San Patricio se presentó de una forma completamente distinta. Llegamos a Santa Victoria el lunes 17 de marzo. Las cervezas tendrán que esperar. Muchas personas han tenido que salir de sus casas con lo puesto. El río acecha a muchas comunidades en todo el anillo de Victoria.

La crecida del Río me encuentra colaborando con Pata Pila en el norte de Salta. Las fuertes lluvias en Bolivia llevan varios días preocupando a los chaqueños. El sábado 15 de marzo saltan todas las alarmas. Cientos de personas son evacuadas de sus Hogares. Varias comunidades han sido alcanzadas por el agua.

Inundaciones por el río Pilcomayo
Inundaciones por el río Pilcomayo

Este río nace en las montañas de Bolivia y se convierte en triple frontera natural en la Región del Chaco, separando Bolivia, Paraguay y Argentina, antes de desembocar en la cuenca del Río de la Plata. Puedes oírlo nombrar también como Tewok o Araguay si hablas con los integrantes de las comunidades originarias de origen chorote, wichi o guaraní que pueblan sus márgenes.

Primera parada: El Rosado. Centro de operaciones. Aquí está asentado el campamento del ejército y se encuentra el comité de emergencia y los mandos responsables de la evacuación. Nos informan de que más adelante, antes de llegar a Victoria, pasa una de las ramas del Río y la ruta está viéndose afectada. Es posible que se llegue a cortar la comunicación con Santa Victoria por lo que han decidido dividir a los evacuados en dos zonas: una a cada lado del paso de agua.

Segunda parada: campamento de evacuados. Impresiona nada más bajar de la camioneta. ¿Cuántas personas hay aquí? Imposible de calcular. Decenas de carpas repartidas por toda la zona. Cientos de personas caminando entre los árboles. Y en el centro de la escena. Otra vez el agua. Pero, esta vez, el agua corriente. Un agua corriente que no existe y se sustituye por Tinacos que son rellenados por camiones del ejército y Cruz Roja.

Tercera parada: Escuela de la Curvita. Más personas evacuadas. Aquí, al menos, duermen bajo techo. Repartidos en las distintas aulas de esta escuela primaria.

Centro de evacuados de la Curvita

Al llegar conocemos a la directora: Ana. Un ejemplo. Se ha decidido que su escuela se convierta en un albergue para evacuados y, en 24h, se ha convertido en la responsable de este centro. Sin formación. Con poca información. Sale adelante con la ayuda de su comunidad. Nos cede un aula que se convertirá en nuestra casa los próximos 3 días. ¡Mil gracias Dire!

Pasamos el día colaborando con la Guardia Comunitaria Indígena y las mujeres de la comunidad de la Curvita. Ellos tuvieron que reubicar su comunidad tras la crecida de 2018 y saben bien por lo que están pasando las familias. Así que han decidido echar una mano a los evacuados. Cocinan en la escuela para todos los aquí alojados.

Mariela me cuenta como aquella vez la crecida les agarró de madrugada, sin avisos. Fue horrible.

Resignación. Resiliencia. De repente un aula se convierte en tu nuevo hogar. El espacio de los pupitres es ahora ocupado por colchones compartidos. Más de 20 personas conviven en cada “habitación”.

Centro de evacuados de la Curvita
Centro de evacuados de la Curvita

La escuela está bien organizada. Los chicos y chicas de la Curvita, junto con la Dire, se encargan de que las cosas funcionen bien. Las 120 personas desplazadas tienen techo, comida y agua. En nuestro segundo día aquí, nos levantamos pronto para ayudar con el desayuno. Preparamos leche para todos los alojados y ayudamos a repartirla.

Un médico, una ambulancia y 2 enfermeros hacen guardia en una de las aulas de la escuela durante los primeros días de emergencia. Varias personas se acercan con distintos problemas de salud. El doctor nos cuenta que han derivado a varias mujeres con trabajo de parto. Son las 23h. Una nueva solicitud. Un papá se acerca a decirle que su mujer se encuentra a unos 2 km de la escuela y se ha puesto de parto. 4º hijo. Activación de ambulancia para traslado.

La Guardia Comunitaria Indígena sigue colaborando con el ejercito y usan su canoa para ayudarlos a entrar a Monte Carmelo. Usan su canoa para evacuar a varios pacientes que están aún en la comunidad. ¡Parece ser que en el ejercito no tienen botes!

Guardia Comunitaria Indígena
Guardia Comunitaria Indígena

Reubicación

Poco a poco el río comienza a bajar y algunas de las comunidades pueden regresar a sus casas. Al fin salió el sol. Abandonamos el campamento de la Curvita y dedicamos el fin de semana a recorrer las comunidades situadas en el camino a Misión la Paz. Decenas de carpas de evacuados pueblan los márgenes. Varias comunidades han quedado bajo el agua. Muchos de los desplazados nunca podrán volver a sus casas.

Las comunidades están buscando nuevos lugares para emplazarse. Así por ejemplo 2 de agosto y la Estrella se encuentran decidiendo el nuevo lugar donde levantar sus casas. En la Gracia nos cuentan que el problema es que la escuela queda en la vieja localización. Aún están pensando como continuar sus pasos. 

Encontramos a varias personas acarreando sus pertenencias por el camino y decidimos ayudarlas en el traslado. Camas, colchones, ollas, tinacos e incluso el cartel que da nombre a la comunidad. En la Estrella son casi expertos en esto de la reubicación. Es la cuarta vez que se desplazan por distintas inundaciones. Hay historias que cuentan que en la primera inundación perdieron los huesos del primer cacique de la comunidad. Quedaron bajo el agua y el agua siempre vuelve a inundar sus tierras para que regresen a donde están esos huesos…

Río Pilcomayo. Río indomable
Río Pilcomayo. Río indomable

Entre dos mundos

Publicada originalmente en Los viajes de Etheria: “Entre dos mundos” en abril de 2025.

Entre dos mundos. Nos hemos quedado en el medio de ninguna parte “. Relata José. Entre dos aguas. En tierra fronteriza. Así viven las comunidades originarias en el Norte de Salta. “Realmente el nombre de nuestra etnia es weenhayek ”, continúa José. “Wichí significa gente, pueblo. Los españoles nos pusieron ese apodo

Pasé semanas colaborando en los alrededores de Santa Victoria, en tierras de Lhaka Honhat, después de las inundaciones por la crecida del Pilcomayo. Fueron días duros, pero este acontecimiento también me permitió conversar largo y tendido con algunos de los protagonistas de esta historia. Conversar largo y tendido, sin importar el tiempo.

Cartel de Lhaka Honhat, territorio indígena
Cartel de Lhaka Honhat, territorio indígena

Conversar largo y tendido. Sin importar el tiempo. Ese tiempo que se mide de forma distinta en las comunidades originarias. Al leer la traducción de un afiche de recomendaciones alimentarias reparo en algo. Entre palabras en wichí que no sé descifrar, aparece la palabra “minutos”. No existe la palabra “minutos” en su vocabulario. El lenguaje dice mucho. Esas palabras que no existen merecerían un estudio antropológico. Me vienen a la mente los versos de Residente “se nos olvidó que el calendario que usamos lo inventaron los mayas”.

No existe la palabra “minutos” en su vocabulario. No la necesitan. Miden el tiempo con el sol y la luna. Según las cosechas. Mejor dicho, no lo necesitaban. La medición del tiempo en horas, minutos y segundos es una imposición de la vida moderna. Una vez más, viviendo entre dos mundos.

Las religiones monoteístas han ido mezclándose con las creencias y saberes ancestrales en ésta y otras partes del mundo. Las creencias indígenas se relacionan con la tierra y las cosechas. Un ejemplo es la celebración del Arete Guazu guaraní coincidiendo con la época de carnaval.

La ventaja de estar siendo versus el problema de vivir entre dos mundos. El filósofo argentino Rodolfo Kusch es la figura clave para relacionar la cosmovisión indígena, el “ser” y el “estar”, a través de su concepto de “estar siendo”. Kusch propone que el “estar” es una categoría fundamental de la cosmovisión indígena y latinoamericana, contrastándola con el “ser” occidental que busca la individualidad y la identidad fija. El “estar siendo” se refiere a una existencia enraizada en el territorio, la comunidad y la cotidianidad, un devenir que se adapta y vive en relación con su entorno, en lugar de imponerse sobre él.

Caza

Nos encontramos en el medio de la nada. Entre dos mundos.” Nos arrebataron nuestras antiguas costumbres y aún no hemos podido integrarnos completamente en el mundo moderno”– Nos arrebataron nuestras costumbres y nuestro medio de vida. Muchas tradiciones se han perdido. Las nuevas generaciones ya no cazan como antes . No saben dónde encontrar presas – sigue José. Tampoco hay lugares para la caza. El monte se ha reducido. Se han multiplicado las fincas y haciendas.

De camino a Yacuy, el taxista me cuenta que la ruta por la que circulamos se construyó en 2012. ” Antes era un camino de tierra que atravesaba el monte. Recuerdo hacer el viaje con mi padre hasta Tartagal y cargar el coche con ropa de abrigo, comida y agua para dos días. Nunca sabías cuando ibas a llegar. Sobre todo si llovía. Llevábamos la escopeta preparada por si avistábamos algo. Se podía cazar en cualquier lugar ”. Continúa hablando mientras atravesamos kilómetros y kilómetros de lo que parece zona boscosa. Pero no. Cada cierto tiempo se observan porteras que dan entrada a un recinto privado. ” Dicen que arreglaron la ruta para el Trichaco, el festival de música. Pero, al llegar la carretera, todo el monte empezó a tener nombre. Aparecieron las fincas y haciendas. Esta zona nunca había tenido dueño“.

Pesca

No estamos enfadados con el Tewok. El río es el que nos da la vida, aunque a veces se enfade “. Estas eran las palabras de Juan Carrizo después de que la crecida del Pilcomayo le hiciera salir de su casa con lo puesto. El río sigue dándoles alimento. La pesca no se ha perdido. José me dice que antes usaban redes de tijera y ahora están utilizando redes tipo pollera. ” No importa el tipo de red. Sabemos leer el río. Vemos los caminos que siguen los peces y sabemos donde debemos poner la red para tener una buena pesca. Conocemos qué pez está llegando sólo con el ritmo de desplazamiento. Pescamos sábalos, rodaballos, varios tipos de especies“. La salida a pescar queda pendiente para la próxima visita. También probar su delicioso pescado.

Medicina

Muchos de los saberes ancestrales se están perdiendo. La mayoría de las personas ya no saben usar las plantas del monte. El problema es que el acceso a la medicina moderna también es muy complicado. Hay comunidades que viven a más de 2h de distancia de la salita más cercana. Sin movilidad. Una vez más, entre dos mundos.

Espejitos de colores

Entre dos mundos. Iniciamos esta conversación en la sobremesa. Haciendo tiempo para volver a intentar llegar a Santa Victoria. Hay varios cortes de ruta, llevados a cabo por distintas comunidades. Intentamos pasar el primero. Nos niegan el paso. Bronca, incompresión. No vamos a entrar en este juego de discusiones y extorsión. Nos damos la vuelta. José y Nati nos invitan a comer en su casa. Deliciosa comida y mejor conversación.

Los cortes son la medida de presión de las comunidades originarias. Utilizan estos cortes para exigir determinadas mejoras en sus comunidades. Los han utilizado desde siempre para exigir mejoras como agua, luz o educación.

En esta ocasión están pidiendo donaciones. Saben que muchas organizaciones han recaudado fondos para los afectados por la inundación y todos quieren su parte. Espejitos de colores. – Me da vergüenza. Porque son mi gente y no entiendo lo que están haciendo – verbaliza Emi. ” Los cortes se están desvirtuando. En vez de pedir formación, educación o proyectos. Piden un bolso que le va a durar 2 días. No saben lo que necesitan “, continúa José.

Espejitos de colores
Espejitos de colores

El gobierno comenzó a pagar una ayuda social a las comunidades originarias. Este es un error de concepto, me comentan. Espejitos de colores. – Deberían llamarla indemnización . Es un resarcimiento por todo lo que se nos quitó en este tiempo-. Y, además, al iniciar este pago deberían haber añadido capacitaciones para mostrar como administrar ese dinero.

La mayoría de las personas aquí no tienen el concepto de pensar a largo plazo. Viven el día a día. Ahorro es otra de esas palabras que no existen en su vocabulario. En otras ocasiones no hay precios dimensionados. Pueden venderte una artesanía maravillosa a un precio irrisorio o dejarte pasar un corte a cambio de 100 pesos.

Conversando con otro criollo de Santa Victoria, me comenta que hace 20 años solo existían unas 5 comunidades en los alrededores del pueblo. El gobierno inició el pago de una determinada cantidad de dinero a cada Cacique, el jefe de la comunidad, a cambio de favores o votos. Ese dinero en muchas ocasiones acababa repartido entre los familiares del jefe, sin repercutir en la comunidad. Viendo esto, comenzaron a existir numerosas escisiones. Cada nuevo cacique quería su pedazo de pastel. Un pastel finito. A cada uno ya solo le llegaban migajas. El número de comunidades se multiplicó. Siguen apareciendo asentamientos nuevos.

Las donaciones y los bolsos sin criterio se convierten en un engaño. La historia se repite. Nuevamente espejitos de colores.

Faltan investigadores

Me quedo con la frase de una buena amiga: “faltan investigadores”. Falta una investigación seria que dibuje un mapa real. Un mapa en el que se incluyen necesidades y recursos. Una mirada integradora que aune los esfuerzos de las fundaciones que trabajan en el terreno.

Se necesita investigar. Preguntar. Hablar con las personas y escuchar sus respuestas.

No. No rechazan las construcciones porque las han hecho los criollos. La realidad es que abandonan esas casas porque no están adaptadas para el lugar. Estás casas de ladrillo tienen el techo de chapa y se convierten en un horno bajo el sol abrasador del Chaco. Los habitantes de estas comunidades del monte han construido sus viviendas al estilo tradicional en el patio de los edificios de ladrillo para poder utilizar algunas de las comodidades de éstas. Las casas de adobe con techos de paja regulan la temperatura. Son cómodos para vivir en esta zona.

Casas de adobe en la Mora
Casas de adobe en la Mora

Decenas de casas de ladrillo en desuso. El despropósito. El intento de ayudar sin planificación. Dinero mal invertido. Con un estudio previo, con una conversación, se podría haber utilizado ese dinero para ayudar en la construcción de las casas de adobe.

O mejor aún, se podría haber invertido en investigación. En valorar posibles métodos para erradicar las vinchucas que acechan entre las paredes de adobe. Varios caciques nos piden si podemos hablar con alguien para que venga a fumigar. Tienen terror a estos insectos. Con razón. Son las transmisoras del Chagas . Una epidemia silenciosa, olvidada, cuyos síntomas aparecen años después de la infección o incluso en la siguiente generación. La infección se transmite de madre a hijo y el bebé puede nacer con problemas debidos a este parásito.

La mayoría de las nuevas generaciones acuden a la escuela. Conoce nuevos modos de vida. Busca progresar. Muchos se encuentran con grandes dificultades: lejanía, falta de poder adquisitivo, racismo.

Falta inversión. Se echa de menos una presencia real del gobierno provincial y nacional en esta región fronteriza. Una búsqueda real de mejoría. Un intento de que las próximas generaciones noten el cambio.

¿Cuál es la solución? No tengo una bola de cristal que ofrezca esta respuesta. Aunque creo que sí hay una cosa clara: Se necesitan investigadores.

Una infancia para cada uno…
Una infancia para cada uno…

Salta y el día de la memoria

Publicada originalmente en Los viajes de Etheria: “Salta en dos días” en abril de 2024.

Yo tenía que haber viajado a Atacama el 23 de marzo por la noche, pero un problema en la ruta impidió ese viaje. Decidí hacer noche en Salta y viajar a Catamarca al día siguiente. 

Como me dijeron los chicos que conocí en la marcha: “quizá el destino quería que vivieras este momento”. Y sí. Aún se me eriza la piel al escribir estas líneas.

Salí pronto del hostel para dirigirme a la terminal de ómnibus y decidir cual sería mi siguiente destino. Tras estudiar las opciones decidí que lo más conveniente era pasar el día paseando por Salta y viajar por la noche hacia San Fernando de Catamarca. 

Cuando volvía de la terminal comencé a encontrarme bastante gente con banderas y pensé: un nuevo paro. ¿Por qué será esta vez? He vivido varios meses en Argentina y estoy acostumbrada a que haya paros frecuentemente. En la ciudad, en la ruta, en las escuelas, en el transporte… 

Pero al llegar a la plaza empiezan a llamarme la atención los pañuelos y las pancartas. Espera. Esto es otra cosa. Googleo 24 de marzo en Argentina y ahí está: el día de la Memoria. 

¿Por qué me llamaron la atención esos pañuelos? Los pañuelos blancos son el símbolo con el que se han identificado las Madres de la Plaza de Mayo para reclamar por el destino de los desaparecidos en la última dictadura argentina. Las letras de farolitos ponen música a su lucha. ”Han pasado duros años de evidencias y testigos, de retar al frío olvido”.

Pañuelo en la marcha por el día de la memoria
Marcha por el día de la memoria

Me acerco a la chica que veis sobre estas líneas para pedirle una foto de su pañuelo y comenzamos a charlar. 

-¿Sabes por qué estamos marchando? -Realmente lo acabo de buscar en Google… -¿De dónde eres? -Española. -Bueno vosotros debéis tener un día similar. -Desgraciadamente no. Aún hay división de opiniones y no existe en España ningún día de la memoria. -Es algo de lo aquí estamos orgullosos. De habernos puesto todos de acuerdo en condenar aquellos actos. -Aunque ahora parece que hay un poco de discrepancia. -Por eso hay que seguir marchando. Que no caiga en el olvido.

La ruta 40

Publicada originalmente en Los viajes de Etheria: “La ruta 40” en septiembre de 2025.

La ruta 40. On the road. Si no eres argentino, seguramente no hayas crecido con el sueño de recorrerla. Probablemente ni si quiera sepas de qué ruta estoy hablando. Claramente no tiene la misma publicidad que la archiconocida ruta 66 en Estados Unidos. Pero no es que tenga poco que envidiarle es que, desde mi punto de vista, le da alrededor de 5000 vueltas. 5224 vueltas exactamente, 5224 kilómetros que separan Cabo Vírgenes de la Quiaca.

Como todos sabéis, yo no nací en Argentina y tampoco crecí con el sueño de recorrer esta ruta. Pero sí se ha convertido en un sueño viajero con el paso de los años. Aún no he podido transitar toda su longitud pero, “de a poquito”, le voy arañando kilómetros. 

La ruta 40 acompaña a los Andes y recorre Argentina de Sur a Norte pasando por las provincias de Santa Cruz, Chubut, Río Negro, Neuquén, Mendoza, San Juan, La Rioja, Catamarca, Tucumán, Salta y Jujuy.

Escribo este post la misma semana que cumplo 40 años. La ruta 40. Mi 40 cumpleaños. Le voy arañando kilómetros a la carretera y a la vida. Voy conociendo lugares que te dejan sin respiración. Pero, sobre todo, me voy cruzando con gente maravillosa. Voy encontrándome con algunos soñadores entre los locos…

Catamarca y “la última diaguita”

Publicada originalmente en Los viajes de Etheria: “Catamarca en una semana” en abril de 2024.

Reconozco que no sabía nada de la existencia de este lugar ni de las joyas que escondía hasta que Ceci me recomendó visitarla.

Catamarca tampoco era mi plan inicial para esta semana. Pensaba cruzar a Atacama por Jujuy ya que es un destino que tengo pendiente. Estuvimos en 2019 en Chile y no pudimos visitar el desierto por una inundación. Sí. Habéis oído bien. Una inundación en el desierto más seco del mundo… Pero esta ocasión tampoco iba a ser la definitiva. La tarde antes de viajar recibí un mensaje desde la empresa de de autobuses Andesmar diciéndome que se suspendía el servicio porque la ruta estaba cortada. La subida del río había arrastrado uno de los puentes.

Si la vida te da limones… Cambio de planes. Destino Catamarca.

Mural mujer diaguita en Antofagasta de la Sierra
Mural mujer diaguita en Antofagasta de la Sierra

En Catamarca, Miguel, uno de mis guías, me habló de Anita Lorenza Mamaní. “La última diaguita”.  Lorenza vivía en el Cerro San Buenaventura, a 30km de Río Grande. Un paraje en medio de la montaña, a más de 4000m sobre el nivel del mar al que solo se llega en 8h caminando o en 5h en lomo de mula. Además, debes saber que Río Grande es un pueblo en medio de la montaña, a 100km de Fiambalá. Con todos estos datos podríamos decir que vivía en medio de la nada. Lucía Corpacci La define mucho mejor que yo. “Es la memoria viva de nuestra cultura e historia como pueblo”.

Aunque se la conoce como “la última diaguita”, realmente existen 6 comunidades diaguitas en Catamarca y en 2010 unos 67000 argentinos se identificaban como diaguitas o descendientes de éstos.

Encuentros en ruta

En Argentina no está prohibido “hacer dedo” y es un medio común de transporte entre los mochileros. Mantén el brazo en alto, si lo bajas el conductor pensará que no tienes mucha prisa. 

Haciendo autostop se conocieron Gastón, Lara, Andrea, Miguel y Emanuel. Yo me uní a este variado grupo a la hora del almuerzo en Belén y pasamos una tarde genial. El destino ponía en mi camino a estas maravillosas personas. La idea era ir a Villa Vil a hacer el trekking de los Castillos, pero llegamos tarde y no pudimos hacerlo. Sí llegamos a tiempo para ser los primeros turistas en pisar la feria que se estaba inaugurando y recibir un regalo con alfajores, nuez de dulce de leche y dulce de membrillo.

Encuentros en ruta
Encuentros en ruta

Después de agradecer micrófono en mano desde España, Italia o Colombia y de hacernos las fotos de rigor con el intendente, disfrutamos de la música en directo entre folclore y chacareras. Y es que la salsa de los viajes, y de la vida, son los pequeños detalles. Lindo día. 

El destino quiso también que volviéramos a cruzarnos en varias ocasiones a lo largo del viaje. Ese auto me suena. Volveremos a coincidir. La salsa de los viajes (y de la vida) siempre son los pequeños detalles.

Tierra de salares

Julieta fue otro de esos grandes descubrimientos del viaje. Otro de esos encuentros en ruta. Juntas recorrimos parte de los espectaculares paisajes de esta región. Juntas atravesamos salares y volcanes.

Excursión en 4X4 por el salar de Antofalla
Excursión en 4X4 por el salar de Antofalla

Cuando llegamos al punto más alto de la quebrada de Calalaste (4635m), Miguel da una vuelta alrededor de un montón de piedras. ¿Qué hiciste? Le he dado una vuelta a la Apacheta como saludo a la Pachamama. Y ahora le vamos a pedir permiso y salud para seguir poniendo una piedra más, siempre mirando en dirección a sol, saludando a Inti.

Las botellas alrededor de la Apacheta no son basura sino restos del ritual de la Challa. Se humedece el suelo y el cielo para buscar protección y amor. El primer sorbo de la bebida es para la Pachamama.

Continuamos nuestra ruta para llegar al mirador del salar de Antofalla. En este salar no hay ningún tipo de extracción minera porque está protegido por la comunidad indígena. Se encuentra en las tierras de la Comunidad Indígena Kolla Atacameña de Antofalla (C.I.K.A.A). En el mirador también encontramos unas banderas rojas alrededor de una hornacina. Un altar consagrado al Gauchito Gil. Las carreteras del norte argentino están llenas de estos altares, unos para honrar al Gauchito y otros a la Difunta Correa.

Antes de regresar a Antofagasta, nos dirigimos a Botijuela. En este espectacular lugar, alejado de todo, vive Simón Mora. A sus 73 años, este pastor kolla vive aquí solo. Cobra 3000 pesos a cada camioneta que llega a visitar su lugar en el mundo. Una casa con unas vistas espectaculares, a 7h caminando del pueblo más cercano (Antofalla). Simón tiene llamas y ovejas y vive de ellas y del turismo. Te permite pasar allí la noche (en carpa o en la camioneta) sólo pagando un poco más. Dormir allí, bajo las estrellas, debe ser impagable. 

En el punto más alto, con unas vistas de infarto, hay una pequeña pileta excavada en la roca con agua termal que baja de la montaña. Puedes meter los pies o incluso darte un baño. El final perfecto para este día.

Aguas termales en Botijuela
Aguas termales en Botijuela

Trekking en Mendoza

Publicada originalmente en Los viajes de Etheria: “Trekking en Mendoza” en marzo de 2024.

Hablar de trekking y montañas en Mendoza es hablar del Aconcagua. El gigante de América, el “akon- kauak”, el centinela de piedra. Pero hay mucho más.

Con el sueño de descubrir el Aconcagua me puse en contacto con Alto Rumbo para programar una pequeña expedición ya que, como sabéis, actualmente estoy viajando sola y no me gusta adentrarme en soledad en territorios montañosos. Había conocido a Gerardo, integrante de Alto Rumbo, en otro viaje hace años y decidí consultarle sobre las opciones de trekking en Mendoza. 

Así me enteré que estaba cerrándose la temporada en el Aconcagua y que ya sólo se podía realizar el trekking corto. Para mí era suficiente con esa caminata hasta plaza de Francia, pero el precio de los permisos me hizo replantearme el plan. 

Finalmente acabamos organizando una pequeña expedición en la que me acompañaría Yemil. Trekking en el Cordón del Plata con aclimatación a la altura, experiencia en alta montaña y visita al parque del Aconcagua el último día.

Cordón del Plata

Cordón del Plata. La escuela de andinismo de Mendoza. Así me lo presenta Yemil cuando ingresamos en el parque provincial con la camioneta de Alto Rumbo.

Llegamos al refugio Mausy, a 2900m de altura y nos recibe una pizarra llena de frases evocadoras y una foto en la pared. María Canals Frau. “La dulce Mausy”. Aconcagua 1947.  En 1945 Mausy fue la primera mujer en coronar el Plata (6000m). En 1947, con el proyecto de ascender el Aconcagua, Mausy y Colli organizaron la expedición “Gualta Zhic Quen” que en lengua huarpe significa “hacia la cumbre del cerro”. Tras coronarlo con su querido Colli, Mausy falleció durante le duro descenso convirtiéndose en la “novia blanca del Aconcagua”.

Tras dos días de aclimatación a la altura y una noche perfecta durmiendo bajo las estrellas en el campamento Veguitas Superior, iniciamos el ascenso hacia el Adolfo Calle, a 4290m de altitud. Iniciamos la subida con un ritmo lento pero constante para evitar el mal de altura y el cansancio extremo. Desde la base, después de un campo de piedras, parten varias huellas que se dirigen al Adolfo Calle. La pendiente aumenta notablemente y el terreno se vuelve incómodo. Alternando zonas de grandes piedras con zonas de acarreo.

Cuatro largas horas de ascenso nos llevan hasta la cumbre. Las vistas son espectaculares. Solo montañas y nosotros. Aprovechamos el momento para compartir unos mates. Nos los hemos ganado.

Cumbre del Adolfo Calle en el Cordón del Plata
Cumbre del Adolfo Calle en el Cordón del Plata

La cumbre solo es la mitad del camino. Con esta frase en la cabeza, iniciamos el descenso del cerro para regresar al refugio a pasar la noche. Utilizamos el acarreo de bajada para llegar a la zona de la Canchita. Es un acarreo de bajada muy directo, con bastante inclinación y mis piernas tienen que acostumbrarse a este nuevo terreno. Hundir bien el talón y dejar resbalar el pie en cada paso. Bajar como si estuvieras esquiando. Dejarse llevar. 

En la mitad del descenso aparece una zona de rocas grandes que permiten descansar un poco cuádriceps y rodillas. Y vuelve a aparecer el acarreo. El cansancio de la jornada se hace notar y la fuerza en las piernas no es la misma que al inicio. Nadie dijo que fuera a ser fácil. Poco a poco descendemos los metros que nos separan del campamento. Gracias Yemil por la paciencia.

Después seguimos bajando para llegar al refugio. Tras una ducha y un mate, el cielo nos regala un atardecer maravilloso. Salimos a la calle y disfrutamos del momento junto a los geniales Luciana y Miguel, refugieros del Mausy. Gracias por las atenciones. Nos volveremos a encontrar en el camino.

El mirador del Aconcagua

Llegamos a la entrada del parque e iniciamos el sendero hacia el mirador del Aconcagua. Disfrutamos de las vistas del gigante de América con una luz perfecta durante todo el recorrido. Un sueño cumplido. Otro lugar de cuento a la mochila.

Caminando hacia el Aconcagua
Caminando hacia el Aconcagua

Caminamos hasta el puente colgante, llamado también “puente de Brad Pitt” porque se construyó para poder movilizar los requisitos técnicos necesarios para la grabación de 7 años en el Tíbet.

Después de tomar unos mates con los pies descalzos y el mejor decorado de fondo, regresamos hacia la entrada del parque descubriendo la laguna de Horcones con la luz perfecta. Un paisaje de postal.

Perito Moreno y el Calafate

Publicada originalmente en Los viajes de Etheria: “Perito Moreno y el Calafate” en mayo de 2025.

Cierro el capítulo argentino con unos párrafos sobre serendipias y sincronías al sur del sur. Siempre hay una razón para volver a la Patagonia. Siempre hay una razón para volver a Argentina.

El glaciar Perito Moreno. El Papa Francisco. ¿Qué tendrán que ver? A simple vista, poco o nada, a parte de su país de origen y la coincidencia en sus nombres. Francisco Pascasio Moreno, el perito más famoso de la argentina. Jorge Mario Bergoglio, el papa argentino, el papa Francisco.

Pero Cris me hace ver que estos dos nombres se entrelazan mucho más en la intrahistoria de mi historia. Mi primera visita a este glaciar fue en 2013, coincidiendo con el cambio de papa. Coincidiendo con el nombramiento de Jorge Mario Bergoglio. Hoy, mi segunda visita a esta maravilla de la naturaleza, coincide con el fallecimiento del Papá Francisco. Coincide con un nuevo cónclave papal. Casualidades de la vida. ¿El próximo cónclave me llevará de nuevo a los hielos patagónicos? Veremos.

Perito Moreno
Perito Moreno

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