Desaprender lo que creo haber aprendido

Desaprender lo que creo haber aprendido
Desaprender lo que creo haber aprendido

LA CARTA DE JULIO

Escribo esta carta ya de vuelta a España. Escribo desde la castanave, desde mi rincón favorito en el mundo, todavía intentando ordenar todo lo vivido en estos últimos meses.

Llegué a Pata Pila como pediatra voluntaria en 2024. Los dos meses iniciales se convirtieron en cuatro. Pero tampoco fue suficiente. Volví y volví, como atrapada en un tango que me llamaba desde lejos. El proyecto me abrazó por completo.

Vine para compartir lo que sabía y terminé descubriendo otra manera de estar en el mundo.

La convivencia con las comunidades me enseñó a mirar de nuevo, a desaprender todo lo que creía haber aprendido. Entre consultas, mates y caminos de tierra, entendí que acompañar también era dejarse transformar. El norte me enseñó a caminar descalza, despierta y sin prisa; con el corazón atento al polvo, al monte y a esas simples cosas que te da la vida.

Os había prometido un resumen de todo lo vivido durante este 2026. Pero resumir el norte argentino resulta casi imposible. Las historias son infinitas. En Volver y volver he intentado reunir algunos de los lugares, las personas y los encuentros que han ido transformando mi manera de mirar durante estos últimos meses.

De ese volver y volver nació también Entre dos mundos. Un proyecto documental construido a lo largo de años de regresos, conversaciones y silencios compartidos. Una forma de ordenar todo lo que el norte me ha regalado y de recordar que las mejores historias casi siempre aparecen después de desaprender lo que creíamos saber.

Mientras me alejo de Yacuy se cuelan en mis oídos Las pastillas del abuelo y Kutxi Romero. Me parece una bonita serendipia. Una metáfora de mi viaje al Norte. Todo empieza entre dos mundos y acaba reuniéndose en uno solo. España y Argentina. Más que una final del mundial. Mate y tortilla de patata, fernet y sangría: Sabina y Piazzola.

Hay viajes que terminan cuando vuelves a casa. Otros siguen acompañándote mucho después del regreso. Sospecho que este es uno de ellos.

Ahora toca dejar reposar el norte. Volver a caminar despacio entre las encinas y los campos de trigo, ordenar fotografías y dejar que, poco a poco, todo lo vivido encuentre su lugar. Nos leemos durante la próxima deriva.

Ojalá nunca dejemos de desaprender.

Viajar para comprender. Fotografiar para recordar. Escribir para compartir.
Patri · Los Viajes de Etheria

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